Tras la renuncia de Lavagna, la CGT impulsa un índice propio de inflación y recalienta la disputa salarial
Actualidad Lunes 9 de Febrero de 2026
La salida de Marco Lavagna del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) reconfiguró el escenario de discusión económica y abrió un nuevo frente de conflicto entre el Gobierno y el movimiento obrero. En ese marco, la Confederación General del Trabajo (CGT) comenzó a avanzar en la elaboración de un índice propio de precios, con el objetivo de poner en cuestión la confiabilidad de las mediciones oficiales y fortalecer su posicionamiento en las negociaciones paritarias.
Lavagna dejó el organismo estadístico luego de seis años de gestión, en medio de fuertes cuestionamientos que ya venían debilitando la credibilidad del INDEC. Su renuncia terminó de encender alarmas en el sindicalismo, que observa con desconfianza los datos de inflación que sirven de referencia para los acuerdos salariales.
Un índice alternativo para medir el bolsillo
Desde la central obrera confirmaron que el proyecto apunta a construir una medición “técnicamente sólida”, enfocada en el consumo cotidiano de los trabajadores. La iniciativa incluiría contactos con sectores académicos y especialistas, con la intención de dotar al índice de respaldo metodológico y legitimidad pública.
La CGT sostiene que los indicadores oficiales no reflejan con precisión el impacto real de los aumentos de precios en bienes esenciales, particularmente en alimentos y servicios básicos. Esa diferencia, advierten, habría provocado una pérdida sostenida del poder adquisitivo, especialmente entre los asalariados que cerraron paritarias atadas a cifras que luego quedaron desfasadas de la realidad.
Cuestionamientos al rumbo oficial
“Después de lo que pasó en el INDEC, es difícil que los trabajadores crean ciegamente en el próximo dato de inflación”, planteó el dirigente Cristian Jerónimo, quien remarcó que el nuevo índice buscará reflejar lo que efectivamente se siente “en la góndola y en la calle”, y no solo en los informes técnicos.
En la CGT consideran que muchos sectores confiaron en los números oficiales y terminaron resignando salario real, en un contexto donde los ingresos quedaron por detrás del costo de vida. Por eso, el nuevo indicador aparece como una herramienta política y sindical para disputar sentido y condiciones en las próximas negociaciones colectivas.
Impacto en las paritarias y el clima laboral
La decisión de avanzar con un índice propio no es un gesto aislado. Se inscribe en una estrategia más amplia de la central obrera para endurecer su postura frente al Gobierno, tanto en materia salarial como en el rechazo a la reforma laboral que impulsa la Casa Rosada.
De concretarse, la iniciativa podría marcar un quiebre en la dinámica paritaria, ya que ofrecería una referencia alternativa a la pauta inflacionaria oficial y alentaría a otros actores a cuestionar la política salarial vigente. En un escenario de creciente tensión social y económica, el movimiento sindical busca recuperar margen de maniobra y volver a poner el salario real en el centro del debate.














