Marcelo Peretta: El sindicalista liberal que quiere salvar a los empresarios de los trabajadores
Actualidad Martes 19 de Mayo de 2026
El dirigente farmacéutico confirmó su candidatura para 2027 y promete “menos bancos y más empresas”: los empleados preguntaron si también habrá menos sueldos y más monotributo
En un hecho que ya estudian sociólogos, psiquiatras laborales y vendedores de humo profesionales, el sindicalista farmacéutico Marcelo Peretta ratificó su candidatura porteña para 2027 y profundiza la construcción del “Movimiento Plural”, un espacio liberal que intenta representar a ese sector de la Argentina que sueña con ser CEO aunque deba dos cuotas del lavarropas.
El titular del sindicato farmacéutico —un gremialista que habla de derechos laborales con el mismo entusiasmo que un gerente de ajuste— aseguró que quiere convertirse en “el refugio de los auténticos liberales”, frase que generó confusión inmediata entre sus propios afiliados, muchos de los cuales todavía creían que un sindicato servía para defender trabajadores y no balances empresariales.
Peretta, una mezcla extraña entre panelista económico de cable barato y delegado de Recursos Humanos con aspiraciones mesiánicas, confirmó además conversaciones políticas con Alberto Asseff y otros sectores para ampliar su armado electoral.
“Tengo la receta y los remedios para CABA”
La frase fue pronunciada por Peretta con una seguridad tan impactante que algunos pensaron que estaba lanzando una promoción de antiácidos para sobrevivir al alquiler porteño.
El sindicalista devenido gurú del liberalismo de kiosco sostuvo que quiere “menos bancos y más empresas”, aunque no aclaró si las empresas vendrán con empleados registrados o directamente con código QR y contrato freelance de 48 horas.
Según explicó, su modelo busca “bajar impuestos” y “promover industrias”, una fórmula clásica del manual del político argentino medio pelo que promete inversiones extranjeras mientras toma café en un bar de Palermo hablando de meritocracia con alguien que heredó tres departamentos.
El sindicalista que parece escrito por un guionista de comedia negra
Peretta intenta diferenciarse de Javier Milei asegurando que “el gobierno no es liberal”, en lo que ya muchos consideran una interna entre distintas versiones del mismo PowerPoint económico.
Para el dirigente, el problema del país no sería la precarización, ni la caída del salario, ni la destrucción del empleo formal, sino que todavía quedan trabajadores que creen en vacaciones pagas, indemnización y estabilidad laboral como si siguieran viviendo en 1974.
Fuentes gremiales sostienen que cada vez que Peretta habla de “modernización laboral”, un empleado de farmacia automáticamente revisa si le depositaron el sueldo completo.
Movimiento Plural: el espacio político del argentino vendehumo premium
El nuevo armado político busca captar liberales “desencantados”, es decir, personas que todavía creen que el mercado se regula solo pero empiezan a sospechar que quizá vivir pagando intereses de tarjeta no era exactamente la libertad soñada.
Peretta también propuso reformar la educación con foco en mérito, competencias y esfuerzo, un discurso clásico del argentino chamuyero aspiracional que piensa que el problema de la pobreza se resuelve con coaching motivacional y una cuenta de LinkedIn.
En paralelo, habló de salud mental y acompañamiento estudiantil, probablemente porque después de escuchar a un sindicalista defender flexibilización laboral, más de uno necesitará asistencia psicológica inmediata.
El sueño porteño del sindicalista anti sindicalismo
Con la mirada puesta en 2027, Marcelo Peretta intenta consolidarse como una nueva figura del liberalismo porteño: un dirigente gremial que parece incómodo defendiendo obreros, fascinado con las cámaras, obsesionado con parecer empresario exitoso y convencido de que algún día los patrones lo van a invitar definitivamente a la mesa de los poderosos.
Mientras tanto, en una farmacia cualquiera de la Ciudad, un empleado agotado acomoda cajas y resume toda la situación con precisión científica:
“Este tipo representa a los trabajadores más o menos como un lobo representa a las ovejas”.














