La siderurgia vuelve a alertar por el avance del acero chino y crece la preocupación por el impacto en el empleo
Política gremial Lunes 6 de Julio de 2026
La industria siderúrgica argentina encendió nuevamente las alarmas ante el crecimiento de las importaciones de acero provenientes de China, una situación que, según advierten las principales empresas del sector, profundiza las dificultades de la producción nacional en un contexto de recuperación desigual de la actividad económica.
Las compañías Ternium y Acindar, a través de la Cámara Argentina del Acero, manifestaron su preocupación por el ingreso de productos siderúrgicos importados a precios que consideran difíciles de competir para los fabricantes locales. El sector sostiene que buena parte de esos materiales llegan al país favorecidos por políticas de apoyo estatal en el mercado de origen, generando una competencia que afecta la rentabilidad y la capacidad productiva de las plantas argentinas.
Aunque la producción de acero crudo mostró señales positivas durante mayo, impulsada en gran medida por la demanda asociada al desarrollo energético de Vaca Muerta, la situación dista de ser homogénea en toda la cadena. Los segmentos vinculados a la construcción y a la industria manufacturera continúan mostrando un desempeño más débil y acumulan una retracción del 11,4% en lo que va del año.
En este escenario, China se consolidó como el principal proveedor externo de acero para la Argentina, concentrando cerca del 22% de las importaciones del rubro. Desde el sector empresario sostienen que este crecimiento se produce en un mercado interno que todavía no logra recuperar plenamente sus niveles de actividad, lo que incrementa la presión sobre la producción local.
La preocupación no se limita al ámbito empresarial. Diversos sectores sindicales vinculados a la actividad metalúrgica y siderúrgica vienen siguiendo de cerca la evolución de las importaciones ante el riesgo de que una menor utilización de la capacidad instalada derive en suspensiones, reducción de turnos o pérdida de puestos de trabajo.
Los principales polos siderúrgicos del país, como San Nicolás y Villa Constitución, aparecen entre los más sensibles frente a este escenario. En esas regiones, la producción de acero constituye una actividad estratégica que sostiene miles de empleos directos e indirectos y genera un fuerte impacto sobre las economías locales.
A la vez, las empresas continúan reclamando medidas destinadas a mejorar la competitividad de la industria nacional. Entre los principales planteos figura la reducción de la carga tributaria que afronta el sector en los distintos niveles del Estado, un factor que consideran determinante para competir en igualdad de condiciones con los productos importados.
El debate sobre la protección de la industria vuelve así a ocupar un lugar central en la agenda económica. Mientras algunos segmentos muestran signos de recuperación impulsados por grandes proyectos de inversión, la siderurgia advierte que el crecimiento de las importaciones y la debilidad de la demanda interna siguen representando desafíos significativos para la producción nacional y para la preservación del empleo industrial en Argentina.














