La informalidad laboral alcanzó el 44,2% y profundiza la precarización entre jóvenes y mujeres
Política gremial Sábado 15 de Agosto de 2026
La informalidad laboral continúa avanzando en Argentina y alcanzó al 44,2% de los trabajadores durante el primer trimestre de 2026, según un informe del Observatorio Económico Social de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) elaborado a partir de datos del INDEC. El indicador registró un incremento de más de dos puntos porcentuales respecto del mismo período de 2025, cuando se ubicaba en el 42,1%.
El dato implica que más de cuatro de cada diez personas ocupadas trabajan sin aportes jubilatorios, cobertura de salud vinculada al empleo y buena parte de las protecciones establecidas por la legislación laboral.
El deterioro ocurre en paralelo con la caída del empleo asalariado privado registrado, que acumularía una pérdida cercana a 217.000 puestos desde noviembre de 2023.
Informalidad y pobreza, una relación cada vez más estrecha
El informe de la UNR advierte que la precarización laboral tiene un fuerte vínculo con la situación económica de los hogares.
Entre los trabajadores informales, el 34,3% vive en hogares pobres, mientras que entre quienes tienen un empleo formal esa proporción se reduce al 10%.
La diferencia también se observa al analizar la indigencia. El 5,2% de los trabajadores informales se encuentra en hogares que no alcanzan a cubrir la canasta básica alimentaria, frente al 1,2% de los trabajadores formales.
Para Germán Tessmer, director del Observatorio Económico Social de la UNR, ambas problemáticas avanzan de manera estrechamente vinculada: cuando una persona se encuentra por debajo de la línea de pobreza, aumenta significativamente la probabilidad de que su inserción laboral sea informal.
De esta manera, el empleo deja de funcionar como una garantía suficiente para superar las condiciones de vulnerabilidad y, en muchos casos, termina reproduciendo la situación de pobreza.
Los jóvenes, los más expuestos
Uno de los datos más preocupantes aparece entre los trabajadores de 19 a 25 años.
En una década, la proporción de jóvenes con empleo formal cayó del 43,5% en 2016 al 34,8% en 2026. Son casi nueve puntos porcentuales de retroceso en el acceso a un trabajo registrado.
La consecuencia no es solamente inmediata. Según advierte Tessmer, comenzar la trayectoria laboral dentro de la informalidad puede generar dificultades para acceder posteriormente a empleos registrados.
El primer trabajo puede convertirse así en una puerta de entrada a un circuito de precarización del que resulta cada vez más difícil salir, especialmente cuando la informalidad se prolonga durante varios años.
La brecha entre hombres y mujeres se amplió
La informalidad también presenta una creciente desigualdad por género.
Mientras que en 2016 la diferencia entre varones y mujeres era de apenas 1,2 puntos porcentuales, para 2026 alcanzó los 6,2 puntos.
Uno de los factores que explican este cambio es el crecimiento del trabajo por cuenta propia entre las mujeres. En diez años, su participación dentro de ese universo pasó del 34,1% al 41,5%.
El fenómeno se vincula con una transformación más amplia del mercado laboral, donde el cuentapropismo gana espacio como alternativa frente a la falta de puestos asalariados registrados.
El cuentapropismo gana terreno
El trabajo independiente representa actualmente el 24,5% del total de ocupados, frente al 21,1% registrado una década atrás.
Sin embargo, detrás de ese crecimiento no aparece necesariamente una expansión del empleo profesional o de emprendimientos de alta calificación. El informe señala que buena parte de este universo está compuesto por trabajadores vinculados con oficios, comercio y servicios personales.
La diferencia en los niveles de informalidad resulta contundente: el 65,3% de los cuentapropistas trabaja de manera informal, mientras que entre los asalariados la proporción alcanza el 37,9%.
El avance de esta modalidad refleja, de acuerdo con el análisis, una creciente dificultad del mercado laboral para generar puestos asalariados estables y registrados.
La precarización también avanza en la industria y el comercio
La informalidad no se concentra exclusivamente en las actividades tradicionalmente más precarias.
La construcción y el servicio doméstico presentan los niveles más elevados, con aproximadamente cuatro de cada cinco trabajadores sin registrar. También aparecen entre los sectores más afectados los servicios personales, la gastronomía y el comercio.
Pero el deterioro alcanza incluso a ramas históricamente asociadas con mayores niveles de registración.
En la industria manufacturera, la informalidad pasó del 32,2% en 2016 al 41,9% en 2026. En el comercio, el incremento fue del 53,8% al 59,5%.
La diferencia entre el sector público y el privado también resulta marcada. Mientras la administración pública mantiene un nivel de formalidad del 89,3%, en el sector privado sólo el 49,5% de los trabajadores cuenta con un empleo registrado.
Un mercado laboral cada vez más fragmentado
Los datos del Observatorio Económico Social de la UNR muestran un mercado laboral atravesado por una creciente fragmentación: menos empleo privado registrado, mayor informalidad, expansión del cuentapropismo y dificultades particularmente fuertes para los jóvenes y las mujeres.
La informalidad no sólo implica trabajar sin aportes jubilatorios o cobertura vinculada al empleo. También supone una mayor exposición a la pobreza, menores posibilidades de estabilidad y dificultades para construir una trayectoria laboral protegida.
El desafío, según surge del informe, no pasa únicamente por crear puestos de trabajo, sino por generar empleos de calidad capaces de garantizar derechos, ingresos suficientes y posibilidades reales de progreso laboral.















