La inflación de agosto fue del 1,7%, pero jubilados y hogares de menores ingresos volvieron a quedar entre los más perjudicados
Actualidad Jueves 10 de Septiembre de 2026
La inflación mostró una moderación durante agosto, pero el alivio en el índice general no se trasladó de la misma manera a todos los hogares. Según el último informe del Instituto de Estadística de los Trabajadores (IET), elaborado junto con la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) y el Centro para la Concertación y el Desarrollo (CCD), el aumento de precios fue del 1,7% mensual.
El dato representa una desaceleración de seis décimas respecto de julio y constituye el registro más bajo desde agosto de 2025. Sin embargo, la inflación interanual alcanzó el 33%, mientras que en los primeros ocho meses de 2026 los precios acumularon un incremento del 20,5%.
Si el ritmo observado hasta ahora se mantuviera durante los próximos meses, la inflación anual se ubicaría en torno al 32,3%.
Los aumentos que más impactaron
El comportamiento de los precios fue dispar entre los distintos sectores de la economía.
El mayor incremento mensual correspondió a bebidas alcohólicas y tabaco, con una suba del 2,7%, impulsada principalmente por el aumento del 4% registrado en los cigarrillos.
La categoría vivienda aumentó 2,5%. Allí tuvieron un peso importante el gas, que subió 3,6%; las expensas, con un incremento del 3,4%; y el agua, que avanzó 3%.
También los bienes y servicios varios registraron una variación del 2,5%, mientras que comunicaciones aumentó 2,2%. Dentro de este último rubro, el servicio de televisión por cable tuvo una suba particularmente elevada, del 5,4%.
En alimentos, el incremento promedio fue del 1,8%, aunque con fuertes diferencias entre productos. Las frutas aumentaron 11,8% y las verduras 4,5%, mientras que las carnes registraron una baja del 0,2%.
El turismo ayudó a bajar el promedio
Uno de los factores que contribuyó a moderar el índice general fue la finalización de la temporada de vacaciones de invierno.
Los hoteles registraron una caída del 12,7%, los paquetes turísticos bajaron 6,5% y los pasajes aéreos retrocedieron 4,5%.
Por ese motivo, el rubro restaurantes y hoteles tuvo una variación de apenas 1,5%, mientras que transporte aumentó 1%.
Pero ese alivio no alcanzó de la misma manera a todos los sectores sociales.
Jubilados y desocupados, por encima del promedio
El informe del IET puso el foco en una diferencia que suele quedar oculta detrás del índice general: no todos los hogares enfrentan la misma inflación.
Durante agosto, los hogares cuyo principal ingreso correspondía a un jubilado tuvieron una inflación del 1,87%, mientras que aquellos encabezados por una persona desocupada registraron un aumento del 1,84%.
En cambio, los hogares de asalariados registrados enfrentaron una variación del 1,65%.
La explicación está vinculada con la composición del gasto. Los hogares de jubilados y desocupados destinan una proporción mayor de sus ingresos a bienes y servicios que tuvieron fuertes incrementos, como alimentos frescos, gas, agua, medicina prepaga y televisión por cable.
Al mismo tiempo, tuvieron menor posibilidad de beneficiarse de las bajas registradas en turismo y otros servicios asociados a las vacaciones.
Los sectores de menores ingresos también sintieron más el aumento
La diferencia también aparece cuando se analiza la inflación según nivel de ingresos.
Para el 10% de los hogares con menores ingresos, la inflación de agosto alcanzó el 1,96%. En el segundo decil fue del 1,94%.
En el extremo opuesto, el 10% de mayores ingresos afrontó una inflación del 1,53%.
La brecha se mantuvo también en la comparación interanual: el primer decil acumuló una inflación del 33,8%, frente al 32,7% registrado por el segmento de mayores ingresos.
Entre los factores que explican esa diferencia aparecen los fuertes incrementos de servicios esenciales, como la electricidad, que acumuló una suba interanual del 54,5%, y el transporte público, cuyo aumento llegó al 47,3%.
Salarios por debajo de la inflación
El dato de precios también vuelve a poner en discusión la evolución de los ingresos laborales.
De acuerdo con el informe, los salarios registrados aumentaron 29,7% en los últimos doce meses, mientras que la inflación llegó al 33%.
La diferencia implica una pérdida de poder adquisitivo para los trabajadores que no lograron acompañar la evolución de los precios.
El sector público aparece, además, como uno de los segmentos más rezagados en la recuperación de los ingresos reales.
El escenario laboral tampoco muestra señales contundentes de recuperación. El informe señala que desde el inicio de la actual gestión se perdieron más de 240.000 puestos asalariados privados formales, con especial impacto en actividades como la industria y la construcción.
A esto se suma una informalidad que alcanza al 44% de los trabajadores ocupados.
Críticas al rumbo económico
El director ejecutivo del CCD, Nicolás Trotta, cuestionó que la desaceleración inflacionaria no haya derivado en una recuperación equivalente de la actividad, el empleo y los salarios.
Según su análisis, la reducción de la inflación no logró convertirse hasta ahora en una mejora generalizada de la economía real, mientras algunos sectores exportadores muestran un comportamiento más favorable que buena parte del mercado interno.
Desde el IET, su coordinador Fabián Amico vinculó el comportamiento de los precios de agosto con las decisiones económicas adoptadas durante el período electoral.
Su lectura apunta a una moderación en el ajuste de tarifas y a una desaceleración del ritmo de movimiento del tipo de cambio como algunos de los factores que contribuyeron al menor registro inflacionario.
Una inflación más baja, pero desigual
El dato de agosto permite hablar de una inflación más moderada, pero no necesariamente de un alivio uniforme para la población.
El 1,7% mensual representa una mejora respecto de los meses anteriores, aunque el 33% interanual continúa mostrando un fuerte deterioro del poder de compra.
Y el dato más significativo aparece al mirar quiénes soportaron el mayor aumento: jubilados, desocupados y hogares de menores ingresos quedaron por encima del promedio general.
La discusión, entonces, ya no pasa solamente por cuánto baja la inflación, sino también por quiénes pueden aprovechar esa desaceleración y quiénes continúan perdiendo capacidad de compra frente al costo de vida.















