La UOM frenó los despidos en Electrolux y habrá conciliación obligatoria hasta el 20 de octubre
Política gremial Lunes 28 de Septiembre de 2026
La crisis industrial que atraviesa Rosario sumó un nuevo capítulo con el cierre de la planta de Electrolux, pero la intervención de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) consiguió, al menos de manera provisoria, frenar los despidos anunciados por la multinacional.
Luego de la movilización realizada por el gremio al Ministerio de Trabajo de Santa Fe, la cartera laboral dictó la conciliación obligatoria hasta el 20 de octubre, suspendiendo los efectos de las cesantías comunicadas por la compañía.
El conflicto se desató luego de que Electrolux confirmara el cierre definitivo de su planta rosarina, históricamente vinculada a la producción de electrodomésticos de la marca Gafa. La empresa comunicó que dejará de fabricar en la Argentina y que abastecerá el mercado local mediante productos elaborados en sus instalaciones del exterior, principalmente desde Brasil.
La decisión derivó en el envío de telegramas de despido a alrededor de 200 trabajadores, que recibieron la comunicación en momentos previos a una reunión prevista con la compañía.
La UOM cuestionó el procedimiento de la empresa
Desde el sindicato metalúrgico sostuvieron que las cesantías no cumplieron con los mecanismos previstos para una situación de crisis de estas características y reclamaron la intervención de las autoridades laborales.
El secretario general de la UOM Rosario, Antonio Donello, había anticipado que el gremio pediría la conciliación obligatoria y cuestionó el impacto que tendría la medida sobre los trabajadores y sus familias.
La organización sindical se concentró frente a la sede del Ministerio de Trabajo santafesino para reclamar la revisión de los despidos y exigir que se preserven las fuentes laborales.
La audiencia terminó con una resolución que abre un período de negociación entre las partes. Durante la vigencia de la conciliación, los despidos quedan suspendidos y los trabajadores mantendrán el cobro de sus salarios, aunque no concurrirán a la planta.
El abogado de la UOM, Pablo Cerra, señaló que la medida constituye una instancia transitoria y remarcó que el gremio mantiene su planteo de fondo para cuestionar las cesantías.
Una planta que se fue achicando durante años
El cierre de Electrolux no se produjo de manera repentina. La fábrica rosarina atravesaba desde hacía varios años un proceso de reducción de personal y de la actividad productiva.
En 2023 la planta contaba con unos 800 trabajadores, mientras que hacia fines de 2025 la dotación había caído a alrededor de 200 empleados, luego de sucesivas suspensiones y programas de retiros voluntarios.
En marzo de este año, la compañía había lanzado un nuevo esquema de retiros con una propuesta económica que contemplaba el pago del 100% de la indemnización más tres salarios adicionales. Más de 130 trabajadores se habían adherido al programa ante la incertidumbre sobre la continuidad de la planta.
La producción también había sufrido una reducción progresiva. En mayo dejó de fabricarse la línea de heladeras y permanecían algunas actividades vinculadas a la fabricación de freezers y lavarropas.
Ahora, con la decisión de abandonar completamente la producción local, el conflicto vuelve a poner en primer plano el impacto del cierre sobre el empleo industrial de Rosario.
Preocupación por el cordón industrial
La situación de Electrolux también encendió las alarmas en el movimiento obrero de la región. Desde la CGT Rosario anticiparon la posibilidad de realizar un paro regional y una movilización en defensa del entramado industrial y de los puestos de trabajo.
El secretario general de la central rosarina, Miguel Vivas, planteó que el conflicto excede a la UOM y que la situación de la planta debe ser analizada como parte de un problema más amplio que afecta al cordón industrial.
Mientras rige la conciliación obligatoria, las partes tendrán hasta el 20 de octubre para avanzar en una negociación. Para la UOM, el objetivo inmediato será sostener los puestos de trabajo y cuestionar la validez de los despidos, mientras que la empresa mantiene su decisión de abandonar la fabricación local y recurrir a productos importados.















