El secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Abel Furlán, volverá a oficiar de anfitrión este miércoles por la tarde en la sede del gremio para un nuevo encuentro sindical que apunta a escalar la resistencia contra la Reforma Laboral impulsada por el Gobierno nacional. Tras una primera reunión que reunió a unas 25 organizaciones, ahora el objetivo es duplicar la convocatoria y alcanzar la presencia de al menos 50 gremios para avanzar en la definición de una huelga general.
El cónclave será el segundo de una serie de encuentros que buscan construir volumen político y sindical frente a una iniciativa que, según coinciden los participantes, amenaza derechos laborales centrales. Además de la participación presencial, se espera una importante adhesión virtual y la incorporación de sindicatos enrolados en ambas CTA, con la intención de fortalecer la unidad de acción del movimiento obrero.
En la reunión anterior confluyeron organizaciones de la industria, el transporte y los servicios, con presencia de gremios nucleados en la CATT y la UGATT. Allí comenzó a tomar fuerza la idea de una medida de fuerza de alto impacto, e incluso se planteó la posibilidad de un paro general de 48 horas como señal contundente de rechazo a la reforma.
Uno de los ejes centrales del debate es el factor tiempo. Para los convocantes, resulta clave definir una protesta antes de que la iniciativa avance en el Congreso. “Después del hecho consumado ya no hay margen para discutir qué hacer”, vienen señalando desde el espacio que impulsa la convocatoria.
En paralelo, Furlán y otros dirigentes plantean llevar el conflicto más allá del plano nacional y apuntar directamente a los gobernadores que acompañen el proyecto oficial. La estrategia incluye trasladar la protesta a los territorios provinciales para que quienes respalden la reforma enfrenten un costo político. “No pueden arrogarse la representación de los intereses de los trabajadores en una discusión tan profunda sobre derechos laborales sin hacerse cargo de las consecuencias”, sostuvo el metalúrgico en declaraciones radiales.
Desde otros sectores sindicales buscaron aclarar que la iniciativa no apunta a una confrontación interna dentro del movimiento obrero. Graciela Aleñá, titular del Sindicato de Trabajadores Viales, remarcó que el eje del conflicto es el Gobierno nacional y su política laboral. “No se trata de pelear con la CGT ni con otros sindicatos. El problema es el rumbo que impone el Ejecutivo”, afirmó.
Aleñá también cargó contra los mandatarios provinciales que negocian su apoyo a la reforma. “Son los gobernadores los que están avalando la entrega de derechos laborales. Es una vergüenza. Mientras ellos negocian, en las bases hay bronca, mucha bronca, porque todos los días se pierden puestos de trabajo”, advirtió.
Con un escenario de creciente conflictividad y tensiones internas en la central obrera, la reunión en la UOM aparece como un paso decisivo para definir si el sindicalismo opositor al Gobierno logra articular la masa crítica necesaria para lanzar una huelga general y convertir la resistencia a la Reforma Laboral en un conflicto de alcance nacional.














