El ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa, criticó con dureza al presidente Javier Milei tras la difusión de imágenes del mandatario a bordo de un portaaviones de Estados Unidos en aguas argentinas. Para el funcionario, la escena trasciende lo simbólico y expresa una orientación política que impacta sobre sectores estratégicos del país.
En un comunicado titulado “La defensa del trabajo es la defensa de la soberanía”, Correa sostuvo que la imagen debe leerse en paralelo con las reformas laborales impulsadas por el Gobierno nacional. Según planteó, no es casual que la llamada “modernización laboral” contemple excluir a trabajadores marítimos, portuarios y fluviales del alcance de la Ley de Contrato de Trabajo.
Trabajo y control estratégico
El ministro advirtió que limitar derechos en actividades vinculadas al mar, los puertos y la hidrovía implica algo más que una discusión sectorial. “Cuando se afecta a estos trabajadores, lo que está en juego no es solo el empleo, sino la presencia argentina en áreas clave”, señaló.
En esa línea, vinculó las políticas actuales con antecedentes de los años 90, cuando —según su mirada— se debilitó la bandera nacional en la navegación. Sin embargo, consideró que el escenario actual profundiza esa tendencia al combinar desregulación laboral con cambios en el esquema productivo.
Críticas al modelo económico
Correa también cuestionó el impacto del rumbo económico sobre la industria nacional. Como ejemplo, mencionó la situación del sector metalúrgico en Tierra del Fuego, al que consideró afectado por políticas que, a su entender, reconfiguran el control estratégico de regiones como la Patagonia.
A través de sus redes sociales, el funcionario reforzó su postura con un mensaje sintético: “La defensa del trabajo es la defensa de la soberanía”, escribió, en alusión directa a la imagen del Presidente.
Dos modelos en disputa
El ministro bonaerense trazó además un contraste político entre el modelo que, según afirmó, representa el gobernador Axel Kicillof —basado en la producción y el empleo— y el del Gobierno nacional, al que acusó de avanzar en un esquema que “desprotege a los trabajadores y compromete intereses estratégicos”.
La declaración se suma a una serie de cruces entre la administración bonaerense y la Casa Rosada, en un contexto de creciente tensión por las políticas económicas, laborales y el posicionamiento del país en el escenario internacional.
Para Correa, el eje de la discusión es claro: “soberanía o entrega”, una definición que sintetiza el tono del debate político actual en torno al rumbo económico y productivo de la Argentina.