¡Será Justicia! La causa que se derrumbó: absolución total para la Dra. Soria y reivindicación de su prestigio profesional
Actualidad Sábado 25 de Abril de 2026
En un fallo de alto impacto dictado por el Juzgado en lo Correccional N° 4 de La Plata, la Justicia resolvió absolver a la Dra. Andrea Viviana Soria en la causa donde se la investigaba por presuntas lesiones culposas, poniendo fin a un proceso que durante años afectó su prestigio profesional y personal.
La sentencia, dictada el 24 de abril de 2026, no solo concluye con un veredicto absolutorio, sino que deja en evidencia las inconsistencias probatorias que sostenían la acusación.
Un calvario judicial y profesional
La Dra. Soria, médica, atravesó un extenso proceso judicial originado en una denuncia vinculada a un tratamiento estético realizado en 2019. Durante el debate, se ventiló una compleja trama de pericias médicas, testimonios y estudios clínicos que, lejos de confirmar la hipótesis acusatoria, terminaron debilitándola.
El fallo es categórico:
- No se acreditó la relación causal entre el tratamiento y las lesiones denunciadas.
- No se comprobó la utilización de sustancias prohibidas en los términos planteados por la acusación.
- Las pruebas resultaron insuficientes para configurar responsabilidad penal.
En palabras del tribunal, la causa quedó inmersa en un “estado de duda insuperable”, lo que impuso la aplicación del principio in dubio pro reo, resolviendo en favor de la imputada.
El rol clave de la defensa: una joven promesa que se consolida
En este contexto, cobra especial relevancia la actuación de la Dra. Parra Micaela, abogada defensora, junto a Juan Manuel de Rosas y Geronimo García, cuya intervención fue determinante en el resultado del proceso.
Con una estrategia técnica sólida, basada en la desarticulación de la prueba pericial y la exposición de contradicciones en el relato acusatorio, la letrada logró instalar una línea defensiva consistente que terminó siendo receptada por el tribunal.
El fallo destaca indirectamente ese trabajo al evidenciar:
- La falta de certeza científica en los informes médicos.
- La imposibilidad de vincular de manera directa la conducta de la imputada con el daño alegado.
- La existencia de múltiples hipótesis alternativas no descartadas.
En ese marco, la actuación de la Dra. Parra no solo se traduce en un resultado favorable, sino que la posiciona como una joven promesa del derecho penal en el ámbito local, con proyección y criterio técnico.
Una acusación que no logró sostenerse
Uno de los puntos más contundentes del fallo radica en la evaluación de la prueba:
- Los estudios toxicológicos no detectaron la sustancia denunciada.
- Los informes médicos no pudieron determinar con certeza el origen de las lesiones.
- Incluso se reconoció que los granulomas detectados pueden responder a múltiples causas.
El tribunal también remarcó la falta de acreditación de consentimiento informado irregular y la inexistencia de pruebas concluyentes sobre prácticas prohibidas en los términos alegados.
Absolución y reparación simbólica
Finalmente, el veredicto fue claro: absolución sin costas para la Dra. Andrea Soria, cerrando una causa que durante años proyectó una sombra injustificada sobre su carrera profesional.
Este pronunciamiento no solo implica una resolución judicial, sino una reivindicación del ejercicio profesional de la médica, quien logró demostrar su inocencia frente a una imputación que no pudo ser sostenida en juicio.
Dos protagonistas, un mismo reconocimiento
El fallo deja dos figuras bien marcadas:
- La Dra. Andrea Soria, quien atravesó un proceso que impactó en su vida y prestigio, y hoy es plenamente reivindicada por la Justicia.
- La Dra. Parra Micaela, cuya actuación defensiva sólida y estratégica la proyecta como una figura emergente dentro del derecho penal.
Este caso expone, una vez más, la importancia del debido proceso, la valoración rigurosa de la prueba y el rol central de la defensa técnica. Cuando la acusación no logra superar el estándar de certeza, la Justicia debe —y en este caso lo hizo— absolver.
Y en ese camino, no solo se restituye el honor de una profesional, sino que también se consolida el crecimiento de una nueva generación de abogados que marcan el rumbo en los tribunales














