Crisis en la industria gráfica: la producción de libros retrocedió a niveles de hace más de dos décadas
Política gremial Lunes 4 de Mayo de 2026
La industria gráfica argentina atraviesa uno de sus momentos más críticos. Según datos del sector, la cantidad de libros impresos cayó a niveles comparables con los de hace más de 20 años, en un contexto marcado por la retracción del consumo, la caída de la inversión estatal y el impacto de la política económica del Gobierno.
Las cifras fueron expuestas durante la apertura de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires por el presidente de la Fundación El Libro, Christian Rainone, quien detalló que en 2025 se imprimieron cerca de 37.000 títulos, un 17% más que el año anterior. Sin embargo, esa suba no se tradujo en mayor producción: la cantidad de ejemplares cayó un 34%, pasando de 52 millones a 34 millones.
El dato más relevante es la reducción de las tiradas. El promedio se ubicó en torno a los 1.000 ejemplares por título, aunque más de una cuarta parte de las ediciones no superó las 600 copias. Esto refleja un mercado editorial cada vez más fragmentado y con menor escala de producción.
Otro factor determinante es la retracción de las compras públicas. Mientras que en 2024 el Estado adquiría cerca del 29% de las tiradas, en 2025 esa participación se desplomó al 5%, afectando directamente a editoriales e imprentas.
Desde la Federación Gráfica Bonaerense (FGB) coincidieron con el diagnóstico general y aportaron cifras que agravan el panorama. Su secretario general, Matías Velázquez, señaló que el sector opera actualmente con un 60% de capacidad ociosa y que la actividad perdió un 35% de sus puestos de trabajo.
El retroceso también se evidencia en términos históricos. En 2003 se imprimieron 33 millones de libros, apenas un millón menos que en 2025, lo que marca un estancamiento de más de dos décadas. Muy lejos queda el pico de 2014, cuando se alcanzaron los 129 millones de ejemplares, con un promedio de tres libros por habitante.
Hoy, en cambio, ese indicador ni siquiera alcanza a un ejemplar por persona. Para el sector, esto refleja no solo una crisis productiva, sino también un deterioro del poder adquisitivo que impacta en el consumo cultural.
Velázquez vinculó la caída con la situación económica general y cuestionó las políticas oficiales. “Sin consumo no hay producción. Si la gente no tiene ingresos, no puede comprar libros ni sostener la actividad”, planteó, en línea con la preocupación compartida por empresarios del rubro.
El contraste con años anteriores también responde a cambios regulatorios. Durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, una normativa que restringía la importación de libros por cuestiones sanitarias impulsó la producción local. Esa medida fue eliminada en la gestión de Mauricio Macri, lo que derivó en una caída del 40% en la impresión de ejemplares.
Con menos demanda, menor participación estatal y un mercado en retracción, la industria gráfica enfrenta un escenario complejo que combina pérdida de empleo, caída de la producción y un fuerte retroceso en los niveles de acceso al libro en la Argentina.














