Sturzenegger reconoció la caída del empleo formal y defendió el avance del monotributo como “nuevo” motor laboral
Actualidad Lunes 31 de Agosto de 2026
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, reconoció que durante los últimos años se produjo una reducción de los asalariados formales del sector privado, aunque buscó relativizar el dato al sostener que esa caída fue acompañada por un crecimiento de otras modalidades de trabajo, especialmente el monotributo.
La admisión aparece en una columna de opinión publicada por el funcionario, en la que defendió el rumbo económico del Gobierno de Javier Milei y cuestionó las críticas opositoras sobre la evolución del mercado laboral.
Sturzenegger sostuvo que en los últimos tres años se incorporaron aproximadamente 500.000 puestos de trabajo, aunque reconoció que ese crecimiento no se tradujo en una expansión equivalente del empleo asalariado registrado.
“Respecto a que caen los asalariados formales aun cuando se hayan sumado 500.000 empleos, es cierto”, admitió el ministro.
Su explicación apunta a un cambio en la composición del mercado de trabajo: una parte de los nuevos ocupados se habría incorporado como trabajadores independientes, principalmente bajo el régimen de monotributo.
La monotributización como explicación del cambio laboral
Según el funcionario, la ampliación del régimen de monotributo impulsada a partir de la Ley Bases habría facilitado el traslado de trabajadores desde modalidades asalariadas hacia formas de contratación independientes.
Sturzenegger presentó este proceso como parte de una tendencia que, según su interpretación, comenzó hace más de una década.
“La monotributización que viene, dicho sea de paso, desde el 2012, es la respuesta del mercado buscando modalidades más flexibles de trabajo”, sostuvo.
De acuerdo con los datos que expuso, durante los últimos tres años se habrían creado alrededor de 500.000 puestos laborales, aunque con una composición diferente a la del empleo registrado tradicional.
El ministro detalló que se incorporaron aproximadamente 190.000 asalariados no registrados, mientras que los trabajadores no asalariados aumentaron en 491.000, impulsados fundamentalmente por el crecimiento del monotributo.
Un mercado laboral con menos asalariados registrados
La explicación oficial coloca en el centro una transformación de la estructura laboral argentina.
Mientras el empleo independiente gana participación, el segmento de asalariados formales privados pierde peso relativo.
Para Sturzenegger, este fenómeno no necesariamente representa un deterioro de la situación laboral, sino una adaptación de trabajadores y empleadores hacia esquemas que considera más flexibles y con menores costos tributarios.
El planteo, sin embargo, deja abierta una discusión sobre la calidad y estabilidad de los puestos de trabajo que están reemplazando al empleo asalariado registrado.
El monotributo implica una relación laboral y un esquema de protección diferente al de un trabajador formal en relación de dependencia, por lo que el crecimiento de esta modalidad no puede interpretarse automáticamente como equivalente a la creación de empleo registrado tradicional.
Qué pasó con los ingresos
El ministro también presentó datos sobre la evolución de los ingresos reales de distintos grupos de trabajadores.
En el caso de los trabajadores informales, afirmó que las remuneraciones reales se encuentran 64% por encima del promedio de 2023.
Para los monotributistas, en cambio, el incremento sería considerablemente menor: alrededor del 4% respecto de ese mismo período.
En cuanto a los asalariados registrados, Sturzenegger reconoció que las diferentes fuentes estadísticas arrojan resultados distintos.
Según los datos que citó del SIPA y de INDEC Salarios, los ingresos de los trabajadores formales muestran aumentos respecto de diciembre de 2023, aunque las cifras varían según el indicador utilizado.
El propio ministro señaló que este segmento tuvo una evolución más estable y no reprodujo el comportamiento observado entre los trabajadores informales y otros sectores.
El argumento oficial: no todo el empleo nuevo es informal
Sturzenegger buscó además responder a quienes sostienen que el crecimiento del empleo durante la gestión libertaria se explica exclusivamente por la informalidad.
En su análisis, el fenómeno sería más complejo.
Reconoció el incremento de los trabajadores no registrados, pero destacó especialmente el crecimiento del empleo no asalariado y del monotributo.
Así, el Gobierno intenta presentar la modificación de la estructura laboral como una transformación del mercado y no como una simple destrucción de puestos registrados.
El dato que queda expuesto, de todos modos, es que la creación neta de empleo no estuvo acompañada por un crecimiento equivalente del trabajo asalariado formal.
Sturzenegger también defendió la política de crédito
En la misma columna, el ministro se refirió al aumento del endeudamiento de los hogares y rechazó la posibilidad de una intervención estatal sobre el sistema crediticio.
Sturzenegger responsabilizó principalmente a los bancos y a las entidades emisoras de tarjetas no bancarias por las decisiones vinculadas con el otorgamiento de préstamos.
“Si ahora no les pagan, el problema principal es de ellos”, sostuvo, en una crítica dirigida también a quienes reclaman medidas oficiales frente al aumento del endeudamiento de las familias.
El funcionario señaló que el financiamiento bancario al sector privado representa aproximadamente el 12% del PBI, muy por debajo de los niveles registrados en países como Chile y Brasil.
También destacó que la cartera irregular se mantiene por debajo del 1% del producto y afirmó que durante los últimos dos años casi cuatro millones de personas accedieron por primera vez al crédito.
El Gobierno reivindica el crecimiento económico
Más allá del mercado laboral, Sturzenegger defendió el balance general de la gestión económica.
Aseguró que el Gobierno logró colocar a la economía nuevamente en un sendero de crecimiento después de años de estancamiento y destacó la reducción de la pobreza, el aumento de los puestos de trabajo y el mantenimiento del superávit fiscal.
También puso en valor el desempeño del sector externo y el crecimiento de las exportaciones, que vinculó con las reformas implementadas a partir de la Ley Bases.
El ministro presentó estos indicadores como evidencia de que las políticas de desregulación y apertura están modificando la estructura económica argentina.
La discusión que dejan los propios datos oficiales
La admisión de Sturzenegger introduce un elemento relevante en la discusión sobre el mercado laboral argentino: hay creación neta de puestos de trabajo, pero el empleo asalariado formal no acompaña ese crecimiento.
La explicación oficial atribuye buena parte de esa diferencia a la expansión del monotributo y del trabajo independiente.
Para sus defensores, se trata de una transición hacia formas laborales más flexibles. Para sus críticos, en cambio, representa un proceso de precarización y pérdida de derechos asociados al empleo registrado.
El dato reconocido por el propio ministro es que el mercado laboral está cambiando de composición.
La discusión de fondo pasa ahora por determinar si esa transformación permitirá generar más empleo de calidad y con protección social o si terminará consolidando una estructura con mayor peso del trabajo independiente y menor participación del empleo asalariado formal.















