Presupuesto 2026: ajuste consolidado, proyecciones irreales y riesgo de más deuda
Actualidad Martes 6 de Octubre de 2026
El proyecto de Presupuesto 2026 enviado por el Gobierno nacional cristaliza el ajuste iniciado con la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada. Su diseño prioriza el superávit fiscal y el pago de deuda, en detrimento del gasto público y en un escenario económico recesivo, con caída del consumo y de la recaudación.
Supuestos cambiarios e inflacionarios poco creíbles
El Ejecutivo estima que el dólar oficial cerrará 2025 en $1.325 y 2026 en $1.423, cuando ya hoy cotiza a $1.524.
En materia de precios, prevé una inflación de 24,5% para 2025 y apenas 10,1% para 2026, con un promedio mensual del 0,8%. Sin embargo, la consultora Analytica proyecta 29,1% para 2025 y 20,5% para 2026, en línea con la dinámica actual de precios y tipo de cambio.
Gasto social y capital humano: anuncios vs. realidad
Milei aseguró que habrá aumentos reales en salud (+17%), educación (+8%) y seguridad social (+5%). Pero, si se toma un escenario inflacionario más realista, el gasto en salud subiría solo 8,2% y en educación y seguridad social habría caídas de 0,5% y 2,7%, respectivamente.
Déficit externo creciente
La apreciación cambiaria proyectada hasta 2028 favorece las importaciones por sobre las exportaciones, incluso con las ventas de Vaca Muerta. Resultado: déficit comercial todos los años desde 2026. El rojo sería de u$s 2.447 millones en 2025 y se duplicaría en 2026 con u$s 5.751 millones.
Esto plantea un interrogante clave: ¿de dónde saldrán los dólares para afrontar vencimientos de deuda por u$s 19.700 millones en los próximos 12 meses? Según el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (Ipypp), el esquema “solo cierra con más endeudamiento”, en un contexto de mercados internacionales cerrados para Argentina y con la necesidad de apoyo geopolítico de EE.UU.
Crecimiento optimista frente a la recesión
El Presupuesto proyecta un crecimiento del 5,4% para 2025 y 5% promedio hasta 2028, cifras superiores incluso a las del FMI (4,5% en 2026; 4% en 2027; 3,2% en 2028).
El contraste es evidente: los indicadores recientes de actividad, industria, construcción y consumo muestran estancamiento. El Ipypp alerta que, con salarios reales deprimidos y crédito al consumo con tasas superiores al 100% anual, es inverosímil prever un alza del 10,2% en el consumo privado para 2025 y 4,9% en 2026.
Inversión privada: el eslabón más débil
El Gobierno proyecta un aumento del 26,5% en 2025 y 9,4% en 2026. Pero los datos duros muestran otra realidad: entre diciembre de 2023 y mayo de 2025 cerraron 16.857 empresas, la inversión privada no energética cayó 25% y la apertura importadora reemplaza producción local por importaciones de bienes de capital.
La regla fiscal y el superávit como ancla
El proyecto incorpora una regla fiscal que obliga a cerrar 2026 con resultado equilibrado o superavitario. El superávit primario se ubicaría en 1,5% del PBI y el financiero en 0,3%, en línea con lo pactado con el FMI. Pero, como advierte el Ipypp, los cálculos fiscales son “un calco del ajuste de 2025” y se sostienen en supuestos de crecimiento económico difícilmente alcanzables.















