La informalidad laboral supera el 84% en los sectores más pobres y profundiza la desigualdad
Actualidad Martes 31 de Marzo de 2026
La precarización del empleo continúa consolidándose como uno de los principales problemas estructurales del mercado laboral argentino, con un impacto particularmente fuerte en los trabajadores de menores ingresos. Un estudio de la Universidad de Buenos Aires advierte que la informalidad ya alcanza al 84,8% en el quintil más bajo, evidenciando una fuerte segmentación del empleo.
El informe, elaborado en base a datos de la Encuesta Permanente de Hogares, muestra que ocho de cada diez trabajadores con menores ingresos se desempeñan sin aportes jubilatorios, sin cobertura de salud ni derechos laborales básicos.
Un problema extendido en todo el mercado laboral
Si bien la situación es más crítica en los sectores vulnerables, la informalidad atraviesa a todo el mercado de trabajo. En promedio, afecta al 43% de las personas ocupadas, lo que implica que más de cuatro de cada diez trabajadores están en condiciones precarias. Además, el fenómeno creció en el último año, con una suba de un punto porcentual.
Las diferencias son marcadas según el tipo de inserción laboral:
- Entre asalariados, la informalidad alcanza el 36,3%.
- En trabajadores por cuenta propia, se eleva al 63,4%.
- Entre empleadores, se ubica en el 28,7%.
También se registran brechas por género —44,4% en mujeres frente a 42,5% en hombres— y por edad, con un dato especialmente preocupante: el 67,4% de los jóvenes trabaja en la informalidad.
Educación y sectores más afectados
El nivel educativo aparece como un factor determinante. Entre quienes no completaron la escuela secundaria, la informalidad trepa al 67,5%. A su vez, algunas actividades concentran los niveles más altos de precarización, como el servicio doméstico (79,8%) y la construcción (72,6%).
Tener trabajo no alcanza para salir de la pobreza
Un dato clave que surge del análisis es que el empleo ya no garantiza condiciones de vida dignas. Un informe complementario de la organización Futuros Mejores indica que solo el 7,9% de las personas pobres en edad activa está desocupada, mientras que el 59% tiene trabajo, aunque con ingresos insuficientes.
Incluso, las personas en situación de pobreza trabajan más horas en promedio que quienes no lo están (41,8 frente a 40,2 semanales), lo que cuestiona la idea de que la falta de empleo sea la principal causa de la exclusión.
Un desafío estructural
Los especialistas coinciden en que la informalidad se convirtió en un factor central para explicar la persistencia de la pobreza en Argentina. En ese sentido, advierten que las políticas públicas deberán enfocarse no solo en generar empleo, sino en mejorar su calidad.
Entre las propuestas, destacan la necesidad de combinar políticas de ingresos, incentivos a la formalización, capacitación laboral y reconocimiento de tareas de cuidado, con el objetivo de revertir un fenómeno que, lejos de disminuir, sigue profundizando las desigualdades.














