La industria electrónica profundiza su crisis: cae la producción, se pierden empleos y se paralizan las inversiones
Actualidad Viernes 30 de Octubre de 2026
La industria electrónica argentina atraviesa un escenario cada vez más complejo. La caída de las ventas, la retracción del mercado interno y la incertidumbre económica condicionan el funcionamiento de las empresas y comienzan a reflejarse con mayor fuerza en los niveles de producción, el empleo y las decisiones de inversión.
Así lo revela el último relevamiento de la Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas y Luminotécnicas (CADIEEL), que analizó el desempeño del sector durante el tercer trimestre de 2026 y dejó al descubierto las dificultades que enfrenta una parte importante del entramado industrial.
De acuerdo con el informe, el 42% de las compañías registró una disminución de su producción en comparación con el mismo período del año pasado. Otro 35% mantuvo sus niveles de actividad, mientras que solamente el 23% consiguió incrementar su fabricación.
Entre las empresas que experimentaron una contracción, la caída promedio de la producción llegó al 36%, cinco puntos porcentuales por encima del registro del trimestre anterior. El dato refleja que las dificultades del sector no solamente persisten, sino que muestran señales de profundización.
Menos producción y un impacto directo sobre el empleo
El deterioro de la actividad también repercutió sobre los puestos de trabajo. Durante el tercer trimestre, el 35% de las empresas redujo su dotación de personal, mientras que apenas el 11% incorporó trabajadores.
Las perspectivas para los próximos meses tampoco muestran señales de recuperación significativa. De cara al último trimestre del año, el 81% de las compañías espera mantener sus plantillas, el 11% anticipa nuevos recortes y solamente el 8% proyecta sumar empleados.
El escenario evidencia las dificultades que atraviesa la industria para sostener sus estructuras laborales en un contexto de menor producción y demanda debilitada.
Capacidad instalada por debajo de su potencial y freno a las inversiones
Otro indicador que expone la magnitud de la crisis es el nivel de utilización de la capacidad instalada. Según CADIEEL, el 65% de las empresas trabajó durante el tercer trimestre con un aprovechamiento de hasta el 60% de sus instalaciones productivas.
La falta de demanda y la incertidumbre sobre la evolución de la economía también impactan en las decisiones empresariales de mediano plazo.
En ese sentido, solamente el 19% de las firmas manifestó que tiene previsto realizar inversiones durante el cuarto trimestre. El porcentaje representa una caída de 14 puntos respecto del relevamiento anterior, cuando el 33% contemplaba destinar recursos a nuevos proyectos.
En contrapartida, el 81% no tiene previsto avanzar con inversiones antes de finalizar 2026. Entre los principales condicionantes aparecen la caída de las ventas y la falta de previsibilidad económica y política.
Expectativas moderadas para el cierre de 2026
Las proyecciones empresariales para los últimos meses del año tampoco permiten anticipar un cambio sustancial en la tendencia.
El 62% de las compañías espera mantener sus niveles de actividad, mientras que el 23% proyecta una mejora y el 15% considera que la producción podría volver a disminuir.
En materia de ventas, el 54% no espera modificaciones, el 23% calcula que podría registrar un crecimiento y otro 23% anticipa una caída. La demanda interna presenta un panorama similar: el 66% no prevé cambios, el 15% espera una mejora y el 19% estima que continuará retrocediendo.
Los números de CADIEEL configuran un diagnóstico preocupante para una industria que enfrenta dificultades para recuperar su capacidad productiva y sostener el empleo. Con una proporción importante de empresas trabajando por debajo de sus posibilidades, despidos que superan ampliamente a las incorporaciones y ocho de cada diez firmas sin proyectos de inversión, el sector llega al cierre de 2026 sin señales claras de reactivación.
La situación vuelve a poner en primer plano el impacto de la retracción del mercado interno y la falta de previsibilidad sobre el entramado industrial, en un contexto en el que la continuidad de las empresas y la preservación de los puestos de trabajo aparecen entre los principales desafíos.















