Crisis en las metalúrgicas de Rosario: las empresas negocian despidos y temen perder trabajadores calificados
Política gremial Jueves 29 de Octubre de 2026
La crisis industrial continúa golpeando al sector metalúrgico de Rosario, donde numerosas empresas enfrentan dificultades para mantener sus niveles de producción y sostener sus planteles de trabajadores. La caída de la actividad, los elevados costos operativos y la falta de financiamiento profundizan la incertidumbre en un entramado productivo que también teme perder personal especializado ante una eventual recuperación.
La situación fue expuesta por Jorgelina Gonano, presidenta de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Rosario (AIM), quien describió un escenario marcado por negociaciones para reducir personal y empresas que recurren a los Procedimientos Preventivos de Crisis (PPC) para afrontar la falta de actividad.
«Hay muchas empresas con procesos preventivos de crisis. Algunas arreglan con empleados cesantías porque es imposible sostener empresas si no tenés actividad», explicó Gonano en declaraciones a Radio 2.
El panorama refleja las dificultades de las firmas para cubrir sus costos fijos cuando los pedidos disminuyen y las líneas de producción permanecen parcialmente paralizadas. En ese contexto, la continuidad de los puestos de trabajo depende cada vez más de la posibilidad de recuperar el nivel de actividad.
Despidos en medio de la falta de actividad
Según los datos consignados por la entidad, la industria metalúrgica acumula 46 meses de caída consecutiva y trabaja con una capacidad instalada cercana al 40%. Este nivel de utilización limita los ingresos de las empresas y reduce sus posibilidades de sostener las estructuras productivas.
La situación también se refleja en establecimientos industriales de relevancia, como la planta de Electrolux en la zona sur de Rosario, mencionada en el contexto de la retracción que atraviesa el sector.
Ante la imposibilidad de mantener los niveles de producción necesarios para cubrir sus gastos, algunas compañías avanzan en acuerdos de desvinculación con sus empleados. Los procedimientos preventivos aparecen así como parte de las herramientas a las que recurren las empresas para intentar atravesar la crisis.
Sin embargo, las decisiones sobre el personal no resultan sencillas. La industria metalúrgica requiere operarios con formación técnica y experiencia, perfiles que no siempre pueden reemplazarse rápidamente en caso de que la demanda vuelva a crecer.
El dilema de desprenderse de trabajadores especializados
Gonano advirtió que las empresas deben evaluar cuidadosamente cada despido, porque la pérdida de trabajadores capacitados puede convertirse en un problema cuando se recupere la producción.
«Antes de despedir también lo pensamos muy bien, porque tampoco hay mano de obra capacitada. En nuestra actividad, necesitamos mano de obra especializada. No puedo despedir porque si esto se reactiva no podré encontrar al operario que necesito», sostuvo.
La advertencia expone una de las principales contradicciones de la crisis: mientras la falta de actividad obliga a reducir costos, la conservación de los conocimientos técnicos resulta fundamental para sostener la capacidad productiva a largo plazo.
La salida de personal experimentado puede afectar la continuidad de los procesos industriales y dificultar una eventual reactivación. Por eso, el sector enfrenta el desafío de mantener sus recursos humanos aun cuando las condiciones económicas no permiten utilizar plenamente la capacidad instalada.
Salarios que no alcanzan y costos que presionan a las empresas
La crisis también impacta sobre los ingresos de los trabajadores. La propia titular de la AIM reconoció el deterioro del poder adquisitivo y cuestionó que los salarios sean señalados como el principal obstáculo para la actividad industrial.
«Estamos hablando de los sueldos de nuestros operarios y hoy no llegan a fin de mes», afirmó.
Desde la entidad empresaria sostienen que el problema también está relacionado con los costos de la energía y la presión impositiva. Gonano señaló que las dificultades financieras pueden derivar en embargos de cuentas por parte de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), lo que complica el cumplimiento de las obligaciones de las empresas, incluidos los pagos salariales.
El planteo refleja la tensión que atraviesa el sector: los trabajadores necesitan ingresos suficientes para sostener sus hogares, mientras las empresas advierten que la caída de las ventas y los costos de funcionamiento limitan su capacidad de producción.
Sin margen para modernizar las fábricas
La falta de actividad también condiciona las inversiones destinadas a renovar maquinaria, incorporar tecnología y mejorar los procesos industriales.
Gonano explicó que existen empresas con personal capacitado e interés en avanzar en la modernización, pero que las restricciones económicas dificultan concretar esos proyectos.
«¿Con qué recursos? Tenemos financiamiento para hacerlo, tenemos gente capacitada para poder utilizar ese tipo de maquinaria… pasa por un montón de cuestiones», señaló.
La ausencia de inversiones puede profundizar las dificultades para recuperar competitividad y responder a una eventual mejora de la demanda. Al mismo tiempo, la falta de nuevos proyectos limita las posibilidades de generar empleo y ampliar las oportunidades laborales para trabajadores técnicos.
El reclamo industrial: recuperar la producción
Frente a este escenario, la conducción de la AIM reclamó medidas que permitan reducir la carga impositiva y mejorar las condiciones para sostener la actividad.
«Lo más importante que necesitamos nosotros es que nos dejen trabajar y que nos quiten un poco la carga impositiva. Nosotros lo único que sabemos hacer es producir», expresó Gonano.
La dirigente resumió las dificultades cotidianas que enfrentan las empresas para mantener sus operaciones en un contexto de demanda debilitada y costos elevados.
Mientras tanto, los trabajadores quedan expuestos a la posibilidad de despidos, acuerdos de desvinculación y pérdida de poder adquisitivo. La crisis también amenaza con debilitar la formación de mano de obra especializada, un recurso clave para la recuperación de la industria.
Con la actividad lejos de sus niveles habituales y las empresas bajo presión financiera, el futuro del sector metalúrgico rosarino dependerá de la posibilidad de reactivar la producción, sostener el empleo y recuperar condiciones que permitan planificar inversiones a mediano plazo.















