Empleo y salarios en retroceso: un informe de la UBA registró 241 mil puestos formales privados menos y una fuerte caída del salario mínimo
Política gremial Viernes 28 de Agosto de 2026
Un estudio del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la UBA trazó un panorama crítico del mercado laboral desde noviembre de 2023. El empleo asalariado registrado del sector privado acumula una caída del 3,8%, mientras el salario mínimo perdió el 40,5% de su poder adquisitivo. Industria, comercio y construcción aparecen entre las actividades más golpeadas.
El mercado laboral formal continúa mostrando señales de deterioro. Un informe elaborado por investigadores del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) contabilizó la pérdida de 241 mil puestos de trabajo asalariados registrados del sector privado desde noviembre de 2023.
El relevamiento, basado en información del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) y de la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL), también advirtió sobre una fuerte pérdida del poder adquisitivo del salario mínimo, que acumuló una retracción real del 40,5% durante el mismo período.
Los datos reflejan un escenario en el que la recuperación de algunas variables macroeconómicas no se traduce de manera automática en una mejora del mercado de trabajo. Por el contrario, el empleo privado registrado continúa por debajo de los niveles alcanzados antes del actual ciclo económico.
Mayo volvió a cerrar con menos empleo
El último dato disponible del SIPA, correspondiente a mayo de 2026, mostró una nueva reducción del empleo asalariado privado formal.
Durante ese mes se perdieron aproximadamente 9.100 puestos de trabajo, equivalente a una contracción del 0,1%. La caída fue algo menor que la registrada en abril, cuando se habían destruido unos 12 mil empleos.
Sin embargo, el dato más preocupante aparece al observar la continuidad de la tendencia: mayo representó el duodécimo mes consecutivo de retroceso del empleo formal privado, una secuencia que comenzó en junio de 2025.
De esta manera, el universo de trabajadores asalariados registrados en empresas privadas quedó conformado por alrededor de 6,13 millones de personas, un nivel comparable al registrado en julio de 2016.
Además, el número actual se encuentra 4,3% por debajo del máximo histórico alcanzado en agosto de 2023. En la comparación interanual, la pérdida también resulta significativa: entre mayo de 2025 y mayo de 2026 desaparecieron unos 135 mil puestos, equivalente a una baja del 2,2%.
Industria y comercio, en el centro de la crisis
El deterioro no afecta de la misma manera a todas las ramas de actividad. El informe identifica a la industria y el comercio como los sectores que concentran buena parte de la destrucción de empleo.
La situación industrial resulta particularmente delicada. Desde septiembre de 2023, el sector registra una pérdida de puestos casi permanente: acumuló caídas en 30 de los últimos 33 meses y resignó cerca de 90 mil empleos durante ese período.
El comercio también atraviesa un cambio de tendencia. Luego de una etapa de crecimiento que se había iniciado a mediados de 2024, el sector comenzó a retroceder en junio de 2025 y desde entonces acumula doce meses consecutivos de reducción del empleo.
La evolución de ambos sectores resulta especialmente relevante por su peso en el mercado laboral y por el efecto que tienen sobre las cadenas de proveedores, el consumo interno y las pequeñas y medianas empresas.
Construcción: otro sector golpeado
La construcción también profundizó su caída durante mayo, cuando registró una contracción mensual del 0,5%.
Se trató de su peor desempeño mensual desde marzo de 2025 y dejó al sector en uno de los niveles de empleo más bajos de toda la serie iniciada en 2009.
Los únicos registros inferiores corresponden a períodos excepcionales, como la pandemia y las etapas recesivas atravesadas durante 2024 y 2025.
La minería, en cambio, mostró un comportamiento diferente y consiguió crecer 0,3% durante mayo, luego del retroceso registrado en abril. Aun así, el sector mantiene una variación interanual negativa del 3,9%.
Las empresas chicas también sienten el impacto
La pérdida de empleo alcanzó a empresas de distintos tamaños, aunque con intensidades diferentes.
Durante junio, las empresas pequeñas redujeron sus plantillas en 0,4%, mientras que las grandes registraron una baja del 0,1%. Las medianas fueron la única categoría que mostró un leve incremento, del 0,1%.
La comparación con el mismo período del año anterior, sin embargo, muestra un escenario negativo para los tres segmentos: el empleo cayó 1,9% en las empresas pequeñas, 1,5% en las grandes y 0,6% en las medianas.
El dato vuelve a poner bajo la lupa la situación de las pymes, que enfrentan simultáneamente dificultades vinculadas con la actividad, el consumo y el sostenimiento de sus estructuras laborales.
Once provincias perdieron empleo privado
La retracción también tuvo impacto territorial.
Durante mayo, el empleo privado registrado cayó en 11 provincias, aumentó en 10 y permaneció estable en otras tres.
Las mayores bajas porcentuales se produjeron en Tierra del Fuego (-1,2%), Santa Cruz (-0,6%) y Chaco (-0,5%).
En el otro extremo, San Juan, Catamarca y Neuquén encabezaron los incrementos, con una expansión del 0,5% en cada caso.
Neuquén constituye uno de los casos particulares: acumula nueve meses consecutivos de crecimiento del empleo privado registrado desde septiembre de 2025 y, junto con San Juan y Río Negro, integra el reducido grupo de provincias que actualmente supera el nivel de empleo existente en noviembre de 2023.
El salario mínimo, otro indicador en rojo
El informe de la UBA también puso el foco sobre la evolución de los ingresos.
Según el estudio, el salario mínimo perdió 40,5% de poder adquisitivo desde noviembre de 2023, una caída que refleja el deterioro de la capacidad de compra de los trabajadores que se encuentran en la base de la estructura salarial.
El dato adquiere especial relevancia en un contexto donde la evolución de los precios y de los ingresos laborales continúa siendo uno de los principales factores que condicionan el consumo de los hogares.
La combinación entre menos empleo registrado y menor poder adquisitivo configura así un escenario complejo para el mercado laboral: no sólo se redujo la cantidad de puestos formales privados respecto de los máximos alcanzados en años anteriores, sino que también se deterioró la capacidad de compra asociada a los salarios más bajos.
También cae el empleo público y el trabajo en casas particulares
El deterioro no se limita al sector privado.
En mayo, el empleo asalariado público alcanzó unos 3,4 millones de puestos, lo que representa una reducción del 2,3% respecto de noviembre de 2023.
Por su parte, el trabajo registrado en casas particulares reunió aproximadamente 448 mil trabajadoras, un nivel similar al observado en marzo de 2016 y 10,4% inferior al máximo histórico registrado en octubre de 2019.
El conjunto de indicadores relevados por la UBA deja así un diagnóstico marcado por la pérdida de puestos formales y el retroceso de los ingresos, con especial impacto en sectores vinculados a la producción, el comercio y la construcción.
Para el mundo sindical, la discusión no pasa únicamente por la cantidad de puestos perdidos, sino también por qué tipo de empleo se está generando, cuánto poder de compra conservan los salarios y qué capacidad tiene la economía para recuperar el trabajo registrado.















