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Sábado 10 de Enero de 2026

“MABUS EN LA NIEBLA”: el Tercer Anticristo, la caída de Maduro y el tablero 2026 que algunos leen como prólogo de una guerra total

Actualidad Sábado 10 de Enero de 2026
“MABUS EN LA NIEBLA”: el Tercer Anticristo, la caída de Maduro y el tablero 2026 que algunos leen como prólogo de una guerra total

Por estos días, la palabra “Mabus” vuelve a circular como si fuera un cable diplomático filtrado: aparece en videos, hilos, grupos de profecías y editoriales apocalípticas que prometen la fórmula final para entender el mundo. El relato es conocido: Nostradamus habría anticipado “tres anticristos”; el tercero sería “Mabus”, y su tiempo estaría llegando.

El problema —y la parte más interesante— es que la historia moderna funciona como un espejo deformante: mezcla hechos verificables con interpretaciones poéticas y produce un género propio. No es historia. No es ciencia. Es periodismo-ficción alimentado por eventos reales.

1) El origen del mito: “Mabus” y la idea de “tres anticristos”

En el núcleo duro del asunto hay un punto que suele omitirse cuando el tema se viraliza: la asociación “Mabus = anticristo” no está firmemente establecida en el texto de Nostradamus. Lo que existe es una cuarteta (Centuria II, 62) que menciona a “Mabus” (o un nombre similar, según traducciones), pero no desarrolla una biografía demonológica ni un “programa de poder”.

En la versión más citada, la cuarteta señala que “Mabus” morirá pronto y que habrá una “horrible derrota” de gente y bestias, con hambre y sed.

De hecho, incluso recopilaciones críticas de cultura popular advierten que “Mabus como anticristo” es más una construcción posterior —y hasta un “hoax” recurrente—, y recuerdan que el verso no describe lo que “Mabus” haría ni lo presenta explícitamente como “anticristo”.

Aun así, el mito crece porque es dramáticamente útil: permite ordenar el caos en una secuencia narrativa (primero, segundo, tercero) y ofrecer un antagonista total para una época que se percibe sin centro.

2) Enero de 2026: cuando los hechos le dan combustible a la profecía

Si el mito necesita “señales”, 2026 le está ofreciendo material de sobra.

Venezuela. En los primeros días de enero ocurrió un hecho extraordinario que ya está reconfigurando lecturas geopolíticas y conspirativas: la captura y caída de Nicolás Maduro en el marco de una operación estadounidense, seguida por movimientos de transición, liberación de presos y reacomodamientos internos. Reuters informó el cuadro de “Maduro fuera” y la incertidumbre sobre quién controla efectivamente el poder real en Caracas.

En paralelo, Reuters y Financial Times describieron la liberación de presos políticos y el giro de corto plazo que busca “consolidar” la situación tras la captura, con una vicepresidencia o interinato tomando decisiones y Estados Unidos dosificando la presión militar.

En la lógica profética, esto se traduce así: “cayó un hombre fuerte” ? “se abre un vacío” ? “entra el tercero”. No porque sea cierto, sino porque es el tipo de guion que las profecías vuelven inevitable.

Ucrania. El otro gran combustible es la continuidad del conflicto. A estas alturas ya no se discute el hito de 2022, sino su prolongación y la expansión de actores. Hay reportes consistentes sobre participación norcoreana apoyando a Rusia —en distintos formatos: tropas, apoyo logístico, entre otros—. Euronews, citando a agencias de inteligencia occidentales y surcoreanas, informó envíos de miles de tropas norcoreanas para respaldar el esfuerzo ruso, y diversos medios cubrieron mensajes internos de Pyongyang en esa línea.

Aquí conviene ser quirúrgicos: no hay base sólida para afirmar que Corea del Norte esté “avanzando sobre Kiev” como actor autónomo. Lo que sí aparece en fuentes es su involucramiento como apoyo a Rusia en el teatro de guerra.

China–Taiwán. Mientras Europa del Este arde lentamente, el Indo-Pacífico sigue siendo el “segundo frente imaginado”. Think tanks y análisis estratégicos vienen describiendo campañas de coerción “por debajo del umbral de guerra” y escenarios de presión gradual sobre Taiwán. El ISW, por ejemplo, publica actualizaciones periódicas sobre los marcos de campaña que se discuten para una eventual unificación o coerción.

En paralelo, análisis como los de The Diplomat discuten estrategias de victoria “sin pelear” como horizonte preferido, lo cual, irónicamente, también alimenta el clima de “guerra inevitable” en el ecosistema profético.

3) El “casting” apocalíptico: por qué algunos señalan a Trump como “el tercero”

Aquí aparece el punto sensible: no existe evidencia verificable que permita afirmar que una persona concreta sea “el anticristo”, una categoría teológica y mitológica, no empírica. Lo que sí existe —y es lo que habilita una nota de tono novelezco— es el mecanismo por el cual ciertos públicos encastran a un líder en ese rol.

En enero de 2026, el mecanismo funciona así:

  • Figura polarizante + estética de culto mediático + promesa de orden total ? candidato perfecto para convertirse en símbolo.

  • Eventos de alta tensión (Venezuela, Ucrania, fricción China–Taiwán) ? material para “confirmaciones” retrospectivas.

  • Necesidad narrativa ? “si hay un tercer anticristo, debe estar vivo y ser global”.

En el ecosistema “Mabus” existe, además, una tendencia recurrente a fabricar correspondencias por anagramas o fonética. Esa práctica fue señalada reiteradamente como parte del folklore, más que como filología seria.

4) Parravicini y Vanga: el combustible local y el eco global

Para darle cuerpo regional al mito aparece un clásico argentino: Benjamín Solari Parravicini. En el país, sus psicografías suelen utilizarse como oráculo flexible para anticipar shocks políticos, violencia, giros de época y figuras “salvadoras”. El País analizó cómo su figura y símbolos fueron reabsorbidos por lecturas políticas contemporáneas, especialmente alrededor del mito del “hombre gris”.

En la capa global entra Baba Vanga, casi siempre a través de notas recopilatorias de medios y no de documentación primaria verificable. En las últimas semanas circularon artículos que le atribuyen predicciones para 2026 del tipo “gran conflicto” y otros elementos extraordinarios.

5) El Vaticano como escenario

Toda narrativa de “anticristo” necesita un teatro simbólico: Roma, el Vaticano, crisis de liderazgo y cismas. Esto no prueba nada; simplemente responde a la coherencia literaria. La profecía pop funciona como un thriller: si el villano es total, el escenario también debe serlo.

6) Tablero tipo TEG: frentes y países en tensión

A continuación, un mapa conceptual estilo TEG, no como predicción, sino como lectura de flashpoints que hoy concentran tensión real:

                     [ÁRTICO / MAR DEL NORTE]

                 (infraestructura / rutas / disuasión)

                           |

[AMÉRICA] -----------------+-------------------- [EUROPA]

(energía / migración)      |                 (Ucrania / frontera OTAN)

   |                       |                         |

[Venezuela]                |                    [Rusia] <-> [Ucrania]

(transición inestable)     |                         |

   |                       |                         v

[Caribe / Atlántico]       |                 (escalada / desgaste)

                           |

                    [MEDIO ORIENTE]

            (rutas, misiles, energía, alianzas)

                           |

                           v

                   [INDO-PACÍFICO]

          [China] <-> [Taiwán] <-> [Japón / Filipinas]

          (bloqueo / coerción / incidentes)

                           |

                           v

                  [Corea del Norte]

        (apoyo a Rusia / provocaciones / sanciones)

Zonas-país con mayor exposición por “efecto dominó” (según la lógica de tensiones reales actuales, no por profecía):
Ucrania / Rusia / países fronterizos OTAN (por escalada o accidente). 
Taiwán, Japón, Filipinas (por coerción, incidentes navales, bloqueo o sanciones cruzadas). 
Venezuela y el arco caribeño (por transición, reacomodo de poder, presiones externas, petróleo y seguridad). 

7) La frase “acto de colonización” y el uso retórico

No se encontró una fuente robusta y directa que permita atribuir con precisión a Nayib Bukele la frase exacta “acto de colonización”. Lo más cercano proviene de recortes de videos y redes sociales sin respaldo documental confiable.

Para preservar rigor periodístico, lo correcto es presentarla como retórica atribuida en redes y no como cita textual verificable.

El mito del “Tercer Anticristo” es resistente porque no necesita acertar: necesita parecer plausible cuando el mundo se vuelve inestable. Y enero de 2026 ofrece, objetivamente, una sucesión de eventos de alto voltaje que permiten construir encajes proféticos a medida.

 

Dicho de forma simple: las profecías no están guiando la historia; la historia está alimentando las profecías.

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