Crisis industrial en Catamarca: cerró una planta de calzado, ofrece pagar la mitad de las indemnizaciones y los trabajadores cortaron la ruta
Política gremial Martes 3 de Marzo de 2026
La crisis fabril en Catamarca suma un nuevo capítulo. Esta vez, la planta de calzados Dabra S.A., perteneciente al grupo Dexter, cerró sus puertas en la localidad de Sumalao, departamento Valle Viejo, y dejó a 23 empleados sin trabajo. La decisión derivó en un corte sobre la avenida Félix Avellaneda, frente al establecimiento, en reclamo por el pago completo de las indemnizaciones.
Los operarios se presentaron a primera hora, como cada jornada, pero encontraron la fábrica cerrada y la confirmación de los despidos. Según denunciaron, la empresa pretende abonar solo el 50% de lo que establece la ley.
“Somos 23 padres de familia”, expresó Ariel, uno de los trabajadores afectados. Eugenio, otro de los despedidos, manifestó su incertidumbre ante el futuro laboral: “Estoy por cumplir 47 años, ¿dónde voy a conseguir trabajo? Tengo un compañero de 62 años”. Varios empleados superan las dos décadas de antigüedad en la firma.
Ante la falta de respuestas, los cesanteados iniciaron una protesta con interrupción del tránsito y exigieron la intervención del ministro de Producción provincial, Leonardo Zeballos, y del gobernador Raúl Jalil. Advirtieron que mantendrán las medidas hasta obtener una solución y el pago total de las indemnizaciones.
El caso se suma a otros conflictos recientes en el Parque Industrial El Pantanillo. Allí, la empresa NEBA anunció el cierre definitivo de su planta, lo que dejará sin empleo a 56 trabajadores dedicados a la fabricación de heladeras y freezers. “Estamos viendo cómo cada vez más compañeros quedan en el camino”, señaló un operario con 26 años de antigüedad.
En paralelo, la firma VVC Textil atraviesa un conflicto por salarios impagos y podría despedir a unos 30 empleados. “El dueño dice que no tiene fondos para regularizar la situación y el Gobierno sostiene que no puede asistir si la empresa mantiene deudas. Nosotros quedamos en el medio”, afirmó Hernán Campero, uno de los trabajadores.
En menos de una semana, más de un centenar de familias catamarqueñas quedaron sin ingresos o en un escenario de fuerte incertidumbre. La seguidilla de cierres y conflictos reaviva la preocupación por el deterioro del entramado productivo provincial y el impacto social de la retracción industrial.














