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Miércoles 2 de Septiembre de 2026

Francisco Gliemmo: “Si no somos capaces de generar trabajo, no hay dignidad para la persona”

Política gremial Miércoles 2 de Septiembre de 2026
Francisco Gliemmo: “Si no somos capaces de generar trabajo, no hay dignidad para la persona”

El presidente del Consejo Consultivo para el Desarrollo Regional, Francisco Gliemmo, pasó por DeGremiales Radio y trazó un diagnóstico crítico sobre la situación económica, social e institucional de la Argentina. Durante la entrevista, puso el foco en uno de los problemas que considera centrales para el futuro del país: la dificultad para generar empleo de calidad y recuperar un modelo de desarrollo sostenido en el tiempo.

Gliemmo vinculó la crisis actual con un proceso de deterioro que, según su mirada, lleva décadas y que no puede resolverse únicamente con medidas coyunturales.

Un país que ha degradado sus valores permanentes a través de 70 años”, sostuvo al describir el escenario social argentino.

Para el dirigente empresario, esa pérdida de valores también tiene consecuencias concretas sobre la convivencia, el trabajo y la situación de los sectores más vulnerables.

En ese marco, destacó el rol de la Iglesia y de la Pastoral Social en el contacto con los sectores más necesitados y recordó una reciente reunión con el arzobispo de La Plata, en la que se abordaron distintas problemáticas sociales y la necesidad de encontrar respuestas concretas.

Pero Gliemmo consideró que el problema no puede quedar circunscripto a la asistencia. A su entender, la principal herramienta para recuperar dignidad e inclusión es el trabajo.

“Tenemos que pensar cómo generamos empleo”, planteó.

Trabajo, producción y valor agregado

Uno de los ejes centrales de su planteo es la necesidad de avanzar hacia un modelo productivo que permita transformar los recursos naturales argentinos en bienes de mayor valor agregado.

Gliemmo explicó que desde la Universidad Nacional de La Plata participa de una cátedra libre vinculada con un modelo productivo de valor agregado para alcanzar y sostener el desarrollo, propuesta que contempla once ejes.

El primero, según explicó, es una reforma tributaria integral.

“Si usted no hace en el país una reforma tributaria, no tiene posibilidad de generar trabajo de calidad”, afirmó.

En su análisis, Argentina cuenta con enormes ventajas comparativas en sectores como agro, energía, petróleo y minería, pero consideró insuficiente limitarse a exportar materias primas.

El desafío, sostuvo, consiste en incorporar conocimiento y tecnología para convertir esos recursos en productos finales y, de esa manera, generar puestos de trabajo calificados.

“Eso tiene que transformarse con el conocimiento en producto final con alto valor agregado que utilice la mano de obra”, explicó.

Para Gliemmo, ese esquema permitiría combinar producción, empleo, inclusión y desarrollo regional.

Una presión tributaria que, según Gliemmo, castiga a las empresas

El dirigente empresario fue particularmente crítico con el actual sistema tributario argentino y apuntó contra impuestos que, según consideró, terminan acumulándose a lo largo de las cadenas productivas.

Entre ellos mencionó Ingresos Brutos, al que calificó como uno de los impuestos más distorsivos.

La particularidad, explicó, es que puede aplicarse sucesivamente en distintas etapas de una cadena: desde la producción de una materia prima hasta su transformación, transporte y comercialización.

“Usted puede pagar Ingresos Brutos cinco veces en un producto final”, ejemplificó.

Gliemmo sostuvo que esta estructura termina afectando especialmente a las pequeñas y medianas empresas, que deben competir en condiciones que considera desfavorables.

También cuestionó el denominado impuesto al cheque y recordó que nació como una herramienta provisoria que terminó convirtiéndose en permanente.

Sin embargo, aclaró que eliminar impuestos de manera inmediata tampoco sería una solución sencilla.

En el caso de la provincia de Buenos Aires, señaló que Ingresos Brutos representa una parte sustancial de la recaudación, por lo que una modificación profunda debería contemplar un período de transición que permita reemplazar progresivamente esos recursos.

“Usted tiene que tener un período de transición”, sostuvo.

Apertura comercial: acceso más barato, pero también empresas que cierran

La discusión sobre la apertura de las importaciones también ocupó un lugar central en la entrevista.

Gliemmo reconoció que la apertura puede facilitar el acceso de los consumidores a determinados productos a precios más bajos, pero advirtió que el problema aparece cuando esa apertura se produce sobre una estructura productiva nacional que no está en condiciones de competir.

Empezaron a cerrar empresas”, resumió.

Para el dirigente, la discusión no debería plantearse simplemente entre apertura o protección, sino alrededor de cómo garantizar simultáneamente el acceso de los consumidores y la protección del trabajo argentino.

En ese sentido, consideró necesario construir reglas que permitan que las empresas nacionales puedan competir y, al mismo tiempo, incorporar tecnología, conocimiento y valor agregado.

“Tenemos que dar libertad, pero hay que proteger el trabajo”, sostuvo.

“Necesitamos gestión”

Otro de los cuestionamientos de Gliemmo apuntó directamente a la capacidad de los distintos niveles del Estado para transformar diagnósticos en políticas concretas.

Según explicó, desde el Consejo Consultivo para el Desarrollo Regional se han elaborado y presentado más de 30 proyectos vinculados con el desarrollo de la región ante distintos niveles gubernamentales.

El organismo reúne a unas 50 instituciones, entre universidades, colegios profesionales, cámaras empresarias, representantes del movimiento obrero y otras entidades.

Una de las características que destacó Gliemmo es que las iniciativas del Consejo se construyen buscando consensos y, según afirmó, las decisiones se adoptan por unanimidad.

El problema aparece después.

Acá necesitamos gente que instrumente, no necesitamos gente que hable. Necesitamos gestión”, reclamó.

Para Gliemmo, la Argentina tiene diagnósticos suficientes y propuestas elaboradas, pero continúa faltando la capacidad política para acordarlas, instrumentarlas y sostenerlas en el tiempo.

Políticas de Estado contra la grieta

El presidente del Consejo Consultivo insistió en que ninguna transformación estructural puede depender de un gobierno particular.

A su entender, una política de Estado debe surgir del consenso entre distintos sectores y mantenerse durante décadas.

Puso como ejemplo la necesidad de una reforma tributaria que, aunque pueda demandar 20 años de transición, tenga un horizonte mucho más prolongado.

“Las políticas de Estado son consensuadas y se respetan y se instrumentan a través del tiempo”, definió.

En esa línea, cuestionó los cambios permanentes de rumbo económico y consideró que el país necesita establecer reglas que permitan generar previsibilidad para empresas, trabajadores e inversores.

También llamó a superar la polarización política.

“Tenemos que buscar la reforma tributaria consensuándola para que nos sirva para los próximos 50 años”, planteó.

El rol del Estado y los organismos de control

Gliemmo también defendió la existencia de organismos de regulación y control, especialmente en sectores donde existen empresas monopólicas o servicios concesionados.

Su crítica apuntó a la forma en que, según consideró, muchas veces se designan autoridades sin priorizar conocimientos técnicos o antecedentes profesionales.

Para el dirigente, los organismos de control deberían estar integrados por especialistas seleccionados mediante concursos y mecanismos de oposición, con estabilidad suficiente para desarrollar su tarea con independencia.

“Los organismos de contralor son básicos, fundamentales en la organización del Estado”, afirmó.

En su visión, la ausencia de controles efectivos resulta especialmente problemática cuando se trata de servicios esenciales y actividades donde la competencia es limitada.

“¿Qué país le dejamos a los que vienen?”

Más allá de las discusiones económicas, Gliemmo ubicó el debate en una dimensión generacional.

¿Qué país le dejamos a los que vienen? Ese es el drama”, planteó.

A pesar de reconocer las dificultades, sostuvo que no está dispuesto a resignarse y reivindicó el trabajo del Consejo Consultivo como un espacio donde distintos sectores pueden sentarse a discutir aun cuando tengan intereses diferentes.

En ese sentido, destacó la presencia conjunta de universidades, cámaras empresarias, colegios profesionales y representantes sindicales.

Entre ellos, resaltó especialmente el papel de la CGT como representante del mundo del trabajo en las discusiones sobre desarrollo.

Para Gliemmo, esa experiencia demuestra que los acuerdos son posibles cuando existe voluntad de construirlos.

Redes sociales, inteligencia artificial y una sociedad más individualista

La conversación también derivó hacia el impacto de las redes sociales y la inteligencia artificial sobre la vida pública.

Gliemmo advirtió sobre la posibilidad de manipulación de la opinión pública mediante cuentas falsas, bots y estructuras digitales coordinadas, y señaló que las nuevas tecnologías pueden ser utilizadas tanto para construir como para distorsionar debates.

Sin embargo, diferenció esa preocupación de su valoración sobre la inteligencia artificial.

La inteligencia artificial es una herramienta espectacular para el desarrollo”, sostuvo.

A su entender, el problema no está necesariamente en la tecnología sino en el uso que las personas hagan de ella.

Por eso planteó que Argentina debería observar las experiencias de otros países, identificar aquellas políticas que funcionan y adaptarlas a su propia realidad.

“Tenemos que ser humildes en el pensamiento”, afirmó.

Una salida que, para Gliemmo, empieza por el trabajo

Hacia el cierre de la entrevista, el dirigente volvió al punto que atravesó buena parte de su exposición: la necesidad de recuperar el trabajo como herramienta de inclusión y dignidad.

Consideró que Argentina posee recursos naturales, conocimiento y capacidades suficientes para construir un modelo de desarrollo diferente, pero que para lograrlo necesita acuerdos políticos, previsibilidad, reformas estructurales y capacidad de gestión.

El desafío, insistió, no consiste solamente en discutir qué gobierno tiene razón, sino en construir políticas que puedan sostenerse más allá de los cambios electorales.

No hay nada imposible si nos comprometemos entre todos a hacer las cosas bien”, sostuvo.

Y dejó una definición que funcionó como cierre de su diagnóstico: “Si no somos capaces de generar trabajo, no hay dignidad para la persona”.

Para Gliemmo, el riesgo más grande no es solamente económico. Es social y humano: que una sociedad termine naturalizando que millones de personas deban sobrevivir sin empleo, sin oportunidades y dependiendo de la asistencia.

La discusión sobre el modelo de país, en su visión, vuelve entonces al mismo punto: cómo recuperar la capacidad de producir, generar empleo y construir acuerdos que puedan sobrevivir a los gobiernos de turno.

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