Alisan, al borde del cierre: 38 trabajadores llevan meses sin cobrar y quedaron en medio de una pelea entre los dueños
Política gremial Miércoles 2 de Septiembre de 2026
La crisis de Alisan SRL dejó a sus trabajadores atrapados entre una fábrica paralizada y un conflicto societario que no encuentra salida. La conservera ubicada en avenida Balloffet al 2200, en San Rafael, Mendoza, lleva aproximadamente tres meses sin producir y sus empleados aseguran que desde hace seis meses reciben sus salarios de manera irregular.
Son 38 trabajadores efectivos, muchos de ellos con más de dos décadas de antigüedad, que continúan concurriendo a la planta pese a que la actividad productiva está detenida. La incertidumbre ya no pasa solamente por cuándo cobrarán lo que se les adeuda: el principal temor es directamente perder la fuente laboral.
«Lo que está pasando es que nos estamos quedando sin la fuente de trabajo», planteó Gustavo Oros, uno de los trabajadores, en declaraciones al medio local Diario San Rafael.
Según el relato de los empleados, durante los últimos meses los pagos fueron llegando de manera fragmentada y sin regularidad. «Semana por medio, semana sí, semana no», describieron para graficar una situación que se volvió insostenible para las familias.
UNA FÁBRICA PARADA Y SALARIOS QUE NO LLEGAN
Alisan tiene una trayectoria vinculada a la industria conservera y tradicionalmente produjo pasta de tomate, conservas de legumbres y duraznos en lata, entre otros productos.
Sin embargo, actualmente la planta está prácticamente paralizada. No hay producción de puré de tomate —una actividad que corresponde particularmente a esta época del año— ni stock de productos terminados.
A pesar de la falta de producción, algunos trabajadores siguen presentándose diariamente para mantener sus puestos y realizar tareas de mantenimiento.
«Hacemos mantenimiento, buscamos nosotros algo para hacer, cumplimos el horario», contó Oros.
La escena refleja la gravedad del conflicto: trabajadores que continúan cumpliendo su jornada en una fábrica que dejó de producir y que, al mismo tiempo, no reciben certezas sobre cuándo volverán a cobrar regularmente.
170 TEMPORARIOS TAMBIÉN ESPERAN COBRAR
El problema no alcanza solamente a los empleados permanentes.
Durante la última temporada, Alisan incorporó aproximadamente 170 trabajadores temporarios, que también quedaron con salarios pendientes.
Entre las deudas denunciadas aparece particularmente una parte de la quincena correspondiente a enero, que no habría sido abonada en su totalidad.
De esta manera, el conflicto excede a los 38 empleados efectivos y alcanza a cientos de familias que dependieron de la actividad de la conservera durante la temporada.
LOS TRABAJADORES, EN MEDIO DEL CONFLICTO SOCIETARIO
A la crisis económica se suma una disputa entre los propietarios de la empresa que, según los trabajadores, comenzó hacia fines del año pasado.
Los empleados mantuvieron reuniones con representantes de ambas partes de la sociedad en busca de respuestas, pero lejos de encontrar una salida concreta terminaron recibiendo nuevas dudas sobre el futuro de la planta.
Una de las alternativas que habría sido analizada es el ingreso de la empresa a un concurso de acreedores, aunque esa posibilidad no habría logrado consenso entre los socios.
Uno de ellos habría planteado la posibilidad de vender un predio perteneciente a la compañía para obtener recursos y volver a poner en marcha la fábrica. Sin embargo, para avanzar necesitaría la autorización de la otra parte, que se habría negado a firmar.
El resultado es un escenario de parálisis donde la pelea entre los propietarios termina impactando directamente sobre quienes dependen de la empresa para vivir.
«Nosotros somos rehenes de esta parte, de este lado, con deudas, con inseguridades, un montón de cosas», resumió Oros.
SIN OBRA SOCIAL Y CON LA INCERTIDUMBRE A CUESTAS
La situación salarial también generó consecuencias sobre la cobertura de los trabajadores, que denunciaron la pérdida de la obra social.
Mientras tanto, las deudas personales se acumulan y crece la preocupación entre quienes llevan años trabajando en la empresa.
Para muchos de los empleados, no se trata de una relación laboral reciente: son trabajadores con 20 años o más de antigüedad que ahora ven amenazada la continuidad de una fuente de trabajo construida durante décadas.
La paradoja es evidente: mientras la empresa atraviesa una disputa interna y no consigue definir cómo continuar, los trabajadores siguen asistiendo a una planta sin producción, sosteniendo el mantenimiento y esperando respuestas sobre sus salarios y su futuro.
La pregunta que permanece abierta es si Alisan podrá volver a producir o si la crisis terminará desembocando en un cierre definitivo.
Por ahora, los trabajadores siguen esperando que el conflicto entre los dueños encuentre una salida que les permita recuperar lo más básico: cobrar sus salarios y conservar sus puestos de trabajo.















