Texilo busca evitar el cierre y se presenta en concurso preventivo para sostener 24 empleos en Santa Fe
Política gremial Lunes 20 de Julio de 2026
La profunda crisis que atraviesa la industria textil argentina sumó un nuevo caso con la presentación en concurso preventivo de Texilo, una empresa con más de 80 años de trayectoria dedicada a la producción de hilos y lonas. La firma busca reestructurar una deuda millonaria y garantizar la continuidad de su actividad para preservar los 24 puestos de trabajo que aún mantiene en su planta de Desvío Arijón, en la provincia de Santa Fe.
Propietaria de las marcas Caima, Hilos Parval y Sauce Viejo, la compañía acudió a la Justicia comercial luego de reconocer que su situación financiera se volvió insostenible durante los primeros meses de 2026. La solicitud fue aceptada por el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N° 27, que fijó el 10 de septiembre como fecha límite para que los acreedores verifiquen sus créditos.
Según la documentación presentada en el expediente, la empresa atribuyó su deterioro económico a una combinación de factores que afectaron severamente al sector manufacturero: la caída de la actividad, el aumento de los costos productivos y logísticos, la presión tributaria y un creciente nivel de endeudamiento financiero.
Un pasivo que supera los $2.500 millones
Los números reflejan la magnitud de la crisis. Durante su último ejercicio, Texilo registró ventas por casi $638 millones, pero enfrentó costos de producción superiores a los $940 millones, generando pérdidas operativas que superaron los $300 millones.
A ello se suman compromisos financieros con entidades bancarias como Nación, Provincia, BBVA, Macro y Supervielle, que en conjunto superan los $620 millones. Además, la compañía acumula cheques rechazados por aproximadamente $51 millones y una importante deuda tributaria.
Uno de los pasivos más significativos corresponde a obligaciones fiscales regularizadas mediante planes de pago con ARCA, que rondan los $750 millones. En paralelo, mantiene deudas vinculadas a salarios, aportes y cargas sociales por más de $534 millones.
De acuerdo con la presentación judicial, el punto de quiebre se produjo a comienzos de este año, cuando la empresa dejó de cumplir con compromisos fiscales por casi $99 millones en apenas un mes, situación que terminó por bloquear cualquier posibilidad de refinanciación.
El objetivo: preservar la producción y los puestos de trabajo
La situación alcanzó un nivel crítico cuando la Empresa Provincial de la Energía (EPE) reclamó una deuda cercana a los $12 millones y advirtió sobre la posibilidad de interrumpir el suministro eléctrico. De concretarse esa medida, la planta hubiera quedado paralizada por completo.
Sin embargo, en el marco del concurso preventivo, la sindicatura respaldó la continuidad del servicio al considerar que la legislación concursal impide suspender prestaciones esenciales por obligaciones generadas antes de la apertura del proceso.
Lejos de plantear una liquidación, la estrategia de Texilo apunta a sostener la actividad productiva y alcanzar un acuerdo con sus acreedores. La compañía proyecta presentar un plan de reestructuración basado en una estimación de ingresos futuros que le permita recuperar equilibrio financiero y garantizar la continuidad de la fábrica.
La situación de Texilo se suma a las dificultades que atraviesa la cadena textil y del calzado, uno de los sectores más golpeados por la caída del consumo y la pérdida de competitividad. En los últimos años, numerosas empresas redujeron producción, suspendieron personal o cerraron sus puertas, profundizando el impacto sobre el empleo industrial en distintas regiones del país.














