La economía crece, pero el empleo formal sigue en retroceso: ya se perdieron más de 128 mil puestos privados
Política gremial Lunes 20 de Julio de 2026
Mientras algunos indicadores económicos muestran señales de recuperación, el mercado laboral argentino continúa exhibiendo una realidad muy distinta. El crecimiento de la actividad no logra traducirse en más empleo registrado y, por el contrario, se profundiza una tendencia marcada por la pérdida de puestos de trabajo privados, el avance de la informalidad y el cierre de empresas.
De acuerdo con los últimos datos oficiales, la actividad económica registró en abril una expansión interanual del 1,6%, impulsada principalmente por el arrastre estadístico del crecimiento observado durante la segunda mitad de 2025. En el acumulado de los primeros cuatro meses de 2026, la mejora alcanza el 2,2%.
Sin embargo, este desempeño no tuvo correlato en el mercado laboral. Según información de la Secretaría de Trabajo basada en el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), el empleo asalariado privado cayó 2,1% respecto de abril del año pasado. La cifra representa la desaparición de 128.600 puestos de trabajo formales en apenas doce meses.
Especialistas advierten que se está produciendo una ruptura entre la evolución de la actividad económica y la generación de empleo. Un fenómeno que históricamente mostraba una fuerte correlación y que ahora evidencia un desacople cada vez más marcado.
La situación se vuelve más preocupante al observar la evolución desde la llegada de Javier Milei al Gobierno. Un relevamiento del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado sobre datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), señala que la cantidad de trabajadores registrados vinculados a unidades productivas cayó 3,46% desde diciembre de 2023. Esto equivale a 341.396 empleos menos y un promedio de 385 puestos perdidos por día.
Más cuentapropismo y menos empleo de calidad
Frente a la retracción del empleo formal, una parte creciente de la población encuentra refugio en modalidades laborales independientes. Durante abril, el trabajo por cuenta propia aumentó 1,8% interanual, con más de 50 mil personas incorporadas a esta categoría.
El crecimiento estuvo impulsado principalmente por los monotributistas y monotributistas sociales, mientras que los trabajadores autónomos mostraron una caída. Este comportamiento refleja que gran parte de las nuevas ocupaciones se generan en segmentos de menor estabilidad y protección laboral.
La consecuencia directa es el avance de la informalidad. Un informe del Programa de Capacitación y Estudios sobre Trabajo y Desarrollo (CETyD) de la Universidad Nacional de San Martín reveló que el empleo no registrado alcanzó el 44,2% durante el primer trimestre de 2026.
Desde el centro de estudios advirtieron además que el aumento de la ocupación no necesariamente implica una mejora en las condiciones de vida. Por el contrario, gran parte de quienes consiguen trabajo necesitan sumar más horas laborales para alcanzar ingresos suficientes, pero se encuentran con un mercado interno debilitado y con escasas oportunidades para ampliar su actividad.
Este escenario se refleja en el crecimiento de la subocupación y en una mayor precarización de los ingresos familiares, donde cada vez más personas trabajan más tiempo sin lograr una mejora sustancial en su poder adquisitivo.
También caen las empresas
La pérdida de empleo se desarrolla en paralelo a una reducción sostenida del número de empresas activas. Según el CEPA, entre noviembre de 2023 y abril de 2026 desaparecieron 28.262 empleadores registrados.
La cantidad de empresas pasó de 512.357 a 484.095, lo que implica el cierre de unas 30 firmas por día durante la actual gestión. Para los analistas, este proceso impacta directamente sobre la capacidad de generación de empleo y debilita el entramado productivo nacional.
De esta manera, la economía argentina exhibe una de las principales paradojas del actual ciclo: mientras los indicadores de actividad muestran una recuperación estadística, el empleo formal privado continúa retrocediendo, las empresas reducen su presencia y una porción creciente de trabajadores se ve empujada hacia la informalidad y el cuentapropismo para sostener sus ingresos.














