Stellantis frena durante siete semanas la producción de pick-ups en Córdoba y suspende trabajadores
Política gremial Sábado 24 de Octubre de 2026
La crisis de la industria automotriz suma un nuevo capítulo en Córdoba. Stellantis confirmó que paralizará durante siete semanas la producción de las pick-ups Fiat Titano y RAM Dakota en su planta de Ferreyra, en una decisión que combina suspensiones de personal y adelanto de vacaciones frente a la retracción de las ventas.
La medida se extenderá desde el 1° de diciembre hasta el 18 de enero y afectará a los trabajadores vinculados con la línea de camionetas. Según la información difundida por el sector, el cronograma contempla tres semanas de suspensión de actividades y otras cuatro correspondientes al período de vacaciones.
La decisión se produce en un contexto de menor demanda, tanto en el mercado argentino como en el de exportación, con especial incidencia en Brasil. La caída de los pedidos impacta sobre la planificación industrial y profundiza la incertidumbre en torno al futuro de algunos de los proyectos productivos de la compañía en el país.
Menos actividad y preocupación por los ingresos
El freno de la línea de pick-ups representa un nuevo golpe para los operarios de Ferreyra, que durante el año ya atravesaron reducciones de turnos y esquemas de rotación de personal.
La combinación de suspensiones y vacaciones tendrá consecuencias diferentes sobre los ingresos de los trabajadores. Las semanas de suspensión implican una reducción salarial respecto de un período de actividad normal, aunque el impacto concreto dependerá de las condiciones acordadas y aplicables al personal afectado.
La paralización tampoco alcanza a toda la planta cordobesa. El Fiat Cronos, otro de los modelos fabricados en Ferreyra, continuará bajo un esquema distinto y tendrá el receso habitual de fin de año, previsto entre el 21 de diciembre y el 18 de enero.
En cambio, la producción de las camionetas ya venía registrando interrupciones. La Fiat Titano no se fabricaba desde principios de octubre y su regreso a la línea estaba previsto para la segunda quincena de enero.
También se frena la producción en El Palomar
La situación de Córdoba se suma a las interrupciones previstas en la planta de Stellantis en El Palomar, provincia de Buenos Aires, donde se producen los Peugeot 208 y 2008.
De acuerdo con la información difundida, esa fábrica también detendrá sus operaciones durante cuatro semanas a partir del lunes 26 de octubre, con un esquema que incluye vacaciones y una nueva suspensión hacia el cierre del año.
La coincidencia de los parates en dos establecimientos centrales para la automotriz refleja las dificultades que enfrenta la compañía para sostener el ritmo de producción en un escenario de menor demanda y cambios en la competencia del mercado.
Una inversión millonaria bajo presión
El freno en Ferreyra adquiere especial relevancia por el peso que tuvo el proyecto de fabricación de camionetas para el futuro industrial de la planta. En 2024, Stellantis anunció una inversión de 385 millones de dólares destinada a convertir al complejo cordobés en un polo productivo de pick-ups.
El plan contemplaba la generación de 1.800 puestos de trabajo y la posibilidad de destinar al mercado externo alrededor del 70% de la producción. Sin embargo, la evolución de la demanda y las dificultades para sostener las exportaciones ponen presión sobre las expectativas que acompañaron aquella apuesta industrial.
La retracción de los pedidos, especialmente desde Brasil, representa un obstáculo para un esquema que había depositado buena parte de sus perspectivas en la comercialización regional de los vehículos.
Las advertencias sobre el futuro de Stellantis en Argentina
La situación también se desarrolla en medio de las declaraciones del presidente de Stellantis para América del Sur, Herlander Zola, quien había advertido sobre la posibilidad de cerrar una de las plantas argentinas o incluso ambas, en función de las condiciones para sostener las operaciones.
Entre los factores señalados por el ejecutivo aparecen la competencia de los vehículos importados, las diferencias de costos laborales con Brasil y los problemas de competitividad de la cadena local de proveedores.
En ese escenario, la paralización de las pick-ups en Córdoba vuelve a poner en discusión la capacidad de la industria automotriz argentina para mantener sus niveles de producción, empleo e inversión.
Por ahora, el cronograma anunciado establece una interrupción temporal de la actividad en la línea de camionetas. Sin embargo, la extensión de las suspensiones y las dificultades que atraviesa el sector mantienen la preocupación entre los trabajadores, en un contexto en el que la continuidad de los proyectos industriales depende cada vez más de la recuperación de la demanda y de las condiciones para producir en el país.
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