La crisis que atraviesa la industria del calzado volvió a encender las alarmas en el sector. En la única planta que produce para la marca Topperen Argentina ya se registró la desvinculación de unos 160 trabajadores, y desde el gremio advierten que el panorama continúa siendo incierto.
La advertencia fue realizada por Gaspar Fugaracho, delegado regional de Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado de la República Argentina (UTICRA), quien expresó una fuerte preocupación por el futuro de la fábrica y por la continuidad de los puestos laborales.
“Ya tuvimos una baja de 160 trabajadores y la situación sigue siendo muy preocupante”, señaló el dirigente sindical, al describir el escenario que atraviesan los operarios de la planta.
Según explicó Fugaracho, meses atrás el gremio había alcanzado un acuerdo con la empresa para aplicar una reducción de la jornada laboralcomo herramienta para intentar sostener el empleo. El esquema se extendió durante ocho mesesy finalizó a fines de febrero.
Sin embargo, esa medida implicó un fuerte deterioro en los ingresos de los trabajadores. De acuerdo con el delegado, los operarios pasaron de jornadas completas a horarios reducidos, lo que generó una pérdida salarial cercana a los 250 mil pesos mensuales.
En ese contexto, aseguró que hoy un trabajador del sector apenas alcanza ingresos de alrededor de 700 mil pesos por mes, una cifra que —según indicó— resulta insuficiente frente al costo de vida actual.
El dirigente también vinculó la situación con la caída del consumo interno y la mayor apertura a las importaciones, factores que —según explicó— están golpeando con fuerza a la producción nacional de calzado.
“La prioridad es conservar las fuentes de trabajo, pero hoy no vemos un panorama claro hacia adelante”, advirtió.
Desde el gremio alertan que, si la situación del sector no mejora, la continuidad de la planta podría quedar comprometida, lo que implicaría un golpe aún mayor para la industria y para los trabajadores que dependen de esa producción en el país.