Fondo de despidos: las empresas que no elijan administradora serán asignadas por sorteo
Política gremial Sábado 5 de Septiembre de 2026
A menos de dos meses del lanzamiento del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), el Gobierno definió qué ocurrirá con las empresas que no elijan a tiempo una entidad para administrar los recursos destinados a futuras indemnizaciones: sus cuentas serán asignadas mediante un sorteo entre las administradoras habilitadas.
El mecanismo alcanzará a pymes y grandes empresas, independientemente de la cantidad de trabajadores que tengan. La intención oficial es evitar que la falta de una elección por parte de los empleadores impida que el nuevo sistema comience a operar en la fecha prevista, el 1° de noviembre.
Quedarán fuera del esquema los sectores de la construcción, el servicio doméstico y el empleo público.
Cómo funcionará el Fondo de Asistencia Laboral
El FAL fue creado a partir de la reforma laboral aprobada este año y modifica el esquema tradicional de financiamiento de las indemnizaciones.
De acuerdo con el nuevo mecanismo, los empleadores deberán destinar una parte de sus aportes patronales a una cuenta individual administrada por una entidad financiera o una sociedad de bolsa. Para las pymes, el porcentaje previsto es del 2,5%, mientras que para las grandes empresas será del 1%.
Los recursos estarán afectados al pago de indemnizaciones por despido y eventualmente de obligaciones derivadas de sentencias judiciales.
El sistema apunta a constituir una especie de fondo de respaldo frente a las desvinculaciones laborales. Sin embargo, mientras esos recursos no sean utilizados, permanecerán invertidos y podrán generar rendimientos.
¿Qué pasa si una empresa no elige?
La novedad es que las empresas que no seleccionen una administradora dentro del plazo establecido no podrán simplemente quedar fuera del sistema.
En esos casos, se realizará un sorteo entre las entidades que previamente hayan sido registradas como «elegibles». El procedimiento determinará qué banco o sociedad de bolsa queda a cargo de administrar las denominadas cuentas «huérfanas».
La medida busca garantizar que todas las empresas alcanzadas por el FAL tengan una administradora asignada desde el inicio del régimen.
Pero la solución también abrió interrogantes en el sector financiero.
Dudas por el ingreso masivo de nuevos clientes
Uno de los principales cuestionamientos aparece vinculado con la capacidad operativa de las entidades que podrían recibir, de manera repentina, una gran cantidad de empresas como consecuencia del sorteo.
Desde el sistema bancario advierten especialmente sobre las exigencias vinculadas con la prevención del lavado de activos y los procedimientos de identificación de clientes.
La llegada de una masa importante de nuevas cuentas podría obligar a acelerar los procesos de «Conozca a su cliente» —conocidos como KYC— bajo supervisión de la Unidad de Información Financiera (UIF).
El interrogante que plantean operadores del mercado es cómo podrán cumplirse esos controles en plazos reducidos si una entidad recibe de golpe un volumen significativo de empresas que no la habían elegido voluntariamente.
Bancos y sociedades de bolsa se disputan un mercado millonario
La administración de los fondos también promete convertirse en un nuevo terreno de competencia dentro del sistema financiero.
Las estimaciones del mercado apuntan a que aproximadamente el 70% de los recursos del FAL quedaría en manos de los bancos, debido a su relación histórica con las empresas, mientras que las sociedades de bolsa podrían captar cerca del 30%.
En ese escenario, las entidades ya preparan estrategias comerciales para quedarse con una porción del negocio.
La competencia podría intensificarse especialmente entre las pymes, que representan una parte importante del universo de empresas que deberán incorporarse al nuevo esquema.
El dinero podrá seguir invertido
Uno de los aspectos centrales del funcionamiento del FAL es que los fondos no necesariamente tendrán que utilizarse inmediatamente para pagar una indemnización.
La empresa podría afrontar una desvinculación con recursos propios y mantener el dinero acumulado dentro del fondo para que continúe generando rendimientos.
Esto convierte a las cuentas del FAL en un activo financiero de importancia para las entidades que logren administrarlas y explica la expectativa que existe en bancos y sociedades de bolsa por captar a las empresas.
Las críticas de los laboralistas
El nuevo esquema también genera reparos entre especialistas en derecho laboral.
El abogado laboralista Tomás Rigo, director de Derecho Laboral de Noetinger y Armando, señaló que el mecanismo puede facilitar el momento de afrontar una desvinculación, pero no elimina la carga financiera que las empresas deben sostener durante toda la relación laboral.
Además, las compañías continuarán realizando normalmente sus aportes ante ARCA, organismo que tendrá a su cargo derivar el porcentaje correspondiente hacia la administradora del FAL.
Así, el nuevo fondo no implica que desaparezcan las obligaciones patronales mensuales, sino que modifica el destino de una parte de esos recursos.
Una nueva pieza en el mercado laboral y financiero
Con el lanzamiento previsto para noviembre, el FAL comienza a tomar forma concreta y suma un componente que hasta ahora no estaba en el centro de la discusión: qué ocurrirá con los empleadores que no quieran o no lleguen a elegir quién administrará sus fondos.
La respuesta del Gobierno será el sorteo.
Mientras las autoridades buscan garantizar que ninguna cuenta quede sin administradora, bancos y sociedades de bolsa se preparan para competir por un mercado que podría movilizar millones de pesos mensuales.
El debate, sin embargo, recién comienza: además del impacto que tendrá sobre las indemnizaciones y las relaciones laborales, el nuevo esquema abre una disputa por quién administrará, invertirá y obtendrá los rendimientos de los recursos que las empresas deberán acumular para afrontar los despidos.















