Algodonera Avellaneda: se define el futuro de la textil y peligra la continuidad de 350 puestos de trabajo
Política gremial Sábado 31 de Octubre de 2026
La crisis de Algodonera Avellaneda llegó a un punto crítico. La histórica empresa textil de Reconquista, en el norte de Santa Fe, enfrenta horas decisivas en su intento por alcanzar un acuerdo con el Banco Nación y encontrar una salida que permita preservar la actividad industrial y los puestos de trabajo.
El secretario general del Sindicato de Trabajadores Textiles, Juan Carlos Bandeo, advirtió que la próxima audiencia será determinante para el futuro de la compañía. Allí se analizará una nueva propuesta de pago presentada por la empresa ante su principal acreedor, en un escenario marcado por las dificultades financieras y el riesgo de que se profundice el proceso de liquidación.
La falta de acuerdo podría derivar en una quiebra definitiva o abrir la posibilidad de un nuevo mecanismo de salvataje judicial, conocido como cramdown, que permitiría la aparición de inversores interesados en hacerse cargo de la explotación.
Una quiebra que todavía busca una salida
El conflicto judicial ya tuvo un capítulo decisivo el pasado 14 de octubre, cuando el juez Fabián Lorenzini, titular del Juzgado Civil y Comercial de Segunda Nominación de Reconquista, decretó la quiebra de la compañía luego del fracaso del proceso de salvataje anterior.
Ante la falta de interesados en adquirir la empresa, la Justicia dispuso la apertura de un registro de preinscripción para potenciales compradores, con plazo hasta el 11 de noviembre.
El objetivo es encontrar inversores que puedan asumir la explotación de las plantas y mantener la producción en funcionamiento. La sindicatura busca preservar el valor de los activos y evitar que la liquidación termine destruyendo definitivamente las fuentes laborales.
Despidos, salarios adeudados y trabajadores en la incertidumbre
El impacto sobre los trabajadores es uno de los aspectos más graves de la crisis. De una plantilla que rondaba los 350 empleados, alrededor de 100 fueron despedidos sin haber recibido sus indemnizaciones.
Otros 200 trabajadores intentan sostener sus puestos mediante contratos de fazón, una modalidad de producción para terceros que mantiene a la fábrica funcionando muy por debajo de su capacidad instalada.
Desde mediados de abril, la actividad se retomó con apenas 75 operarios distribuidos entre las líneas Open End y convencional.
A la incertidumbre laboral se suman deudas salariales correspondientes a diciembre y enero, incumplimientos en los pagos del formulario 931 y la falta de regularización de aportes previsionales y sociales. Esta situación también genera dificultades para que parte del personal pueda acceder a las asignaciones familiares.
Bandeo puso el foco especialmente en quienes ya quedaron fuera de la empresa y todavía no cobraron lo que les corresponde.
«El problema es con la gente que está afuera, ¿cómo arreglamos con las 100 familias que quedaron afuera?», planteó el dirigente sindical.
La preocupación se profundiza porque muchos de los despedidos superan los 45 años y cuentan con más de 15 o 20 años de antigüedad, una situación que complica sus posibilidades de conseguir rápidamente otro empleo.
Una deuda millonaria que condiciona la continuidad
La situación financiera de Algodonera Avellaneda representa otro obstáculo para cualquier intento de recuperación. La deuda con el Banco Nación supera los 260 millones de dólares y concentra más del 80% de las acreencias computables para aprobar una propuesta de pago.
A ese pasivo se agregan obligaciones posteriores al concurso por más de $6.800 millones, acumuladas entre 2025 y 2026, y una deuda con la Empresa Provincial de la Energía de aproximadamente $4.600 millones, que también pone en riesgo el suministro eléctrico.
Para sostener la producción, la compañía necesita inversiones urgentes destinadas a reducir los costos energéticos. Entre las alternativas analizadas aparecen la incorporación de nuevos compresores, con un costo estimado de entre 100.000 y 120.000 dólares, y la instalación de generadores a gas.
Mientras tanto, la actividad depende de acuerdos de fazón con otras empresas. Entre ellas se encuentra Insumos XXI, cuyo CEO, Facundo Trigueiro, manifestó su disposición a continuar trabajando con la planta, aunque condicionó esa posibilidad al respeto de los precios acordados y a la realización de las inversiones necesarias para mejorar la eficiencia productiva.
Una definición que afecta a toda la economía de Reconquista
El futuro de Algodonera Avellaneda excede la situación financiera de una compañía. Se trata de una empresa fundada en 1940 que durante décadas tuvo un papel central en la actividad industrial y en la generación de empleo de Reconquista y su zona de influencia.
La negociación con el Banco Nación y las decisiones judiciales de los próximos días serán determinantes para establecer si existe una alternativa que permita recuperar la producción o si avanza un proceso de liquidación con consecuencias directas sobre cientos de familias.
Para los trabajadores, la discusión tiene una urgencia concreta: cobrar los salarios y las indemnizaciones adeudadas, recuperar la estabilidad laboral y evitar que una nueva empresa industrial termine desapareciendo.
Con una planta que funciona parcialmente, deudas millonarias y un centenar de familias que todavía esperan cobrar sus indemnizaciones, Algodonera Avellaneda enfrenta una de las etapas más difíciles de su historia.















