Walter Correa cuestionó la reforma laboral del Gobierno y propuso “la otra reforma posible” desde el peronismo
Política gremial Domingo 25 de Enero de 2026
El ministro de Trabajo de la provincia de Buenos Aires, Walter Correa, lanzó duras críticas al proyecto de reforma laboral impulsado por el gobierno de Javier Milei y advirtió que la iniciativa no apunta a modernizar el mundo del trabajo, sino a profundizar la precarización y la pérdida de derechos. En contraposición, planteó la necesidad de debatir “la otra reforma posible”, basada en la ampliación de derechos y en un modelo de desarrollo con eje en el trabajo digno.
Las definiciones de Correa fueron publicadas en el boletín Formando Futuro, edición “La otra reforma posible”, del portal del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), donde el funcionario bonaerense analizó el trasfondo económico y político de la propuesta oficial. Según afirmó, el proyecto responde a los intereses de los sectores económicos concentrados y no a las necesidades reales de las trabajadoras y los trabajadores.
“El modelo que impulsa este gobierno no es nuevo y ya fracasó en la Argentina”, sostuvo Correa, al advertir que cuando se aplicaron políticas similares se produjeron procesos de desindustrialización, aumento del desempleo y empobrecimiento masivo. En ese marco, alertó sobre el riesgo de repetir escenarios críticos del pasado reciente.
El ministro también puso el foco en la situación actual del empleo y aseguró que, a dos años del inicio de la gestión nacional, se perdieron más de 200 mil puestos de trabajo formales. “No estamos hablando de estadísticas frías: detrás de cada número hay familias que no llegan a fin de mes o que directamente se quedaron sin trabajo”, remarcó.
Para Correa, la flexibilización laboral ya opera de hecho en la vida cotidiana. “Hoy muchos trabajadores ya no discuten categorías ni salarios; la prioridad es conseguir un ingreso para poner un plato de comida en la mesa”, explicó, al describir un escenario de creciente vulnerabilidad social.
Al analizar el concepto de “modernización” planteado por el Ejecutivo, fue contundente: “No hay nada moderno en proponer jornadas de hasta 13 horas”. Y agregó que el país atraviesa uno de los momentos de mayor retracción democrática desde 1983, con derechos individuales y colectivos seriamente afectados.
En cuanto al rol del peronismo, el ministro rechazó cualquier mirada paternalista hacia el movimiento obrero. “Los trabajadores saben perfectamente lo que está pasando. No hay que explicarles desde arriba, hay que estar cerca y construir con ellos”, afirmó, y llamó a transformar al peronismo en “el movimiento del pueblo trabajador”.
Correa también defendió la gestión del gobernador Axel Kicillof en materia laboral y cuestionó el discurso oficial sobre la supuesta eficiencia del Estado. “Bajo ese concepto se intenta esconder una reforma que nos quiere llevar a un pasado de explotación y represión”, sostuvo.
Como alternativa concreta, destacó las políticas laborales desarrolladas en la provincia de Buenos Aires. Entre ellas, mencionó la creación del ICLOP, un mecanismo de conciliación laboral obligatoria prejudicial destinado a agilizar la resolución de conflictos sin perjudicar a los trabajadores. También resaltó el proyecto para regular el trabajo en plataformas digitales, elaborado con lineamientos de la OIT, y el fortalecimiento de los Centros de Formación Laboral, que capacitan a decenas de miles de personas cada año.
Por último, Correa afirmó que la Argentina necesita discutir una reforma laboral, pero con un enfoque diametralmente opuesto al del gobierno nacional. “Una reforma verdaderamente moderna debe apuntar a reducir la jornada laboral, formalizar el empleo y acompañar los cambios tecnológicos”, concluyó. “Ese debate debe ser abierto, participativo y con consensos, no una imposición decidida a puertas cerradas”.














