Se agrava el endeudamiento familiar: la morosidad se dispara y preocupa al sistema financiero
Actualidad Martes 24 de Marzo de 2026
El incumplimiento en créditos a hogares se multiplicó en un año y ya supera el 10%. El fenómeno golpea con más fuerza en préstamos personales y tarjetas, mientras también se encienden alertas en pymes.
El deterioro en la capacidad de pago de las familias volvió a quedar en evidencia con un fuerte salto en los niveles de morosidad. De acuerdo con datos oficiales del sistema financiero, el porcentaje de créditos en situación irregular dentro de los hogares alcanzó el 10,6% a comienzos de 2026, marcando un incremento abrupto frente al 2,6% registrado un año atrás.
Se trata de un crecimiento acelerado que enciende señales de alarma tanto en bancos como en analistas, ya que refleja un empeoramiento sostenido en las condiciones económicas de los sectores medios y bajos. En paralelo, el nivel de mora del crédito total al sector privado también avanzó hasta el 6,4%, consolidando una tendencia ascendente.
El problema se vuelve más visible en las líneas más utilizadas para sostener el consumo cotidiano. Los préstamos personales presentan un nivel de incumplimiento del 13,2%, mientras que las tarjetas de crédito alcanzan el 11%. En este contexto, el recurso de abonar solo el pago mínimo se consolida como una práctica extendida entre los usuarios, aunque implica una acumulación creciente de deuda.
Detrás de esta dinámica aparece una combinación compleja: tasas de interés elevadas —con costos que rondan el 69% nominal anual— y salarios que no logran recomponerse frente a la inflación. A esto se suman los costos de refinanciación, que giran en torno al 4% mensual y dificultan la cancelación del capital adeudado.
El panorama es aún más delicado fuera del sistema bancario tradicional. En el segmento de billeteras virtuales y entidades financieras no bancarias, la morosidad trepa al 24,7%, evidenciando el mayor impacto en los sectores con menores ingresos, donde el crédito se utiliza principalmente para cubrir gastos básicos.
En el frente empresarial, el escenario también muestra señales de desgaste, aunque con menor intensidad. La mora en el financiamiento a empresas se ubica en el 2,8%, pero con fuertes diferencias según el tamaño: mientras las grandes firmas mantienen niveles bajos de incumplimiento, las pequeñas y medianas empresas registran tasas considerablemente más altas, en algunos casos cercanas al 10%.
A pesar de este contexto, desde el sistema financiero destacan que los bancos cuentan con previsiones suficientes para afrontar eventuales pérdidas. Sin embargo, el aumento de la mora introduce un nuevo foco de vulnerabilidad en una economía donde el consumo continúa condicionado por el ingreso disponible y el costo del crédito.
Tensión financiera y presión sobre los mercados
El deterioro interno se da en paralelo a un escenario financiero más inestable. En los últimos días, los bonos soberanos en dólares registraron caídas, lo que impulsó una suba del riesgo país, que se ubicó en 633 puntos básicos, su nivel más alto en lo que va del año.
Este comportamiento se explica, en parte, por un contexto internacional adverso, atravesado por conflictos geopolíticos y subas en el precio del petróleo, factores que reavivan presiones inflacionarias a nivel global.
En el mercado accionario, la tendencia fue dispar: si bien el índice líder local acumuló avances en la semana, en la última rueda predominaron las bajas, replicadas también en las acciones argentinas que cotizan en el exterior.
En cuanto al tipo de cambio, el dólar oficial mantuvo una leve tendencia descendente y se ubicó por debajo de los 1.400 pesos en el segmento mayorista. Las cotizaciones financieras mostraron movimientos mixtos, mientras que el mercado informal registró una suba moderada.
En este marco, el Banco Central reforzó su intervención compradora en el mercado de cambios. En la última jornada adquirió más de 170 millones de dólares, lo que permitió recomponer parcialmente las reservas internacionales, que superan los 43.800 millones. En lo que va del año, la autoridad monetaria acumula un saldo positivo cercano a los 3.800 millones de dólares.
El cuadro general deja en evidencia una combinación de fragilidad en los ingresos, presión financiera sobre los hogares y un contexto macroeconómico que aún no logra estabilizar las expectativas.














