Raúl Calamante: “La salida gremial viene necesariamente de la mano de una solución política”
Política gremial Jueves 5 de Noviembre de 2026
En el marco de las elecciones internas de la CTA de los Trabajadores, Raúl Calamante, secretario adjunto de la central en la provincia de Buenos Aires, destacó la participación registrada durante la jornada y sostuvo que el principal desafío del movimiento obrero es fortalecer la unidad y la organización para enfrentar el actual escenario económico y social.
Durante una entrevista en DeGremiales Radio, el dirigente señaló que la elección se desarrolló con dos listas, la 10 y la 6, que pudieron fiscalizar y acercar a trabajadores de distintos sectores y lugares de trabajo. En ese sentido, valoró especialmente la concurrencia y consideró que la posibilidad de elegir a las autoridades constituye una instancia fundamental de la vida democrática sindical.
Más allá del resultado electoral, Calamante puso el foco en la necesidad de avanzar hacia una mayor articulación de las organizaciones gremiales y sociales. “La respuesta tiene que ser la unidad de la clase trabajadora”, afirmó, al referirse a las políticas que, según su mirada, implican recortes de derechos, pérdida de soberanía y deterioro de las condiciones laborales.
La pérdida de empleo formal y el avance de la precarización
Uno de los ejes centrales de la entrevista fue la situación del mercado de trabajo. Calamante cuestionó que el crecimiento del cuentapropismo sea presentado como un indicador positivo cuando, en realidad, puede reflejar la falta de empleo registrado y de oportunidades laborales estables.
El dirigente advirtió sobre las consecuencias que tiene la pérdida de puestos formales para el sistema previsional, cuyo financiamiento depende en buena medida de los aportes de trabajadores y empleadores. También señaló que la expansión de actividades informales debilita la estructura de protección social.
En ese contexto, sostuvo que desde el inicio de la actual gestión nacional se perdieron alrededor de 370.000 puestos de trabajo formales, mientras que las actividades extractivas —como el agro, la minería, el petróleo y la pesca— generan, en conjunto, unos 450.000 empleos. Para Calamante, la contradicción está en que sectores que producen importantes ingresos para el país no necesariamente generan puestos de trabajo en la misma proporción.
A su entender, la apertura de importaciones, el debilitamiento del mercado interno y la ruptura de cadenas de valor locales profundizan ese escenario. También cuestionó que los recursos provenientes de la explotación de bienes naturales no se traduzcan en mayor inversión productiva, desarrollo industrial y generación de empleo.
Mar del Plata, una muestra de la crisis productiva
Desde su experiencia y vínculo con Mar del Plata, ciudad de la que es oriundo, Calamante describió el impacto de la situación económica sobre las principales actividades de la región.
Mencionó dificultades en la pesca, la industria textil, la producción alimenticia, el turismo, la hotelería y la gastronomía. En el sector pesquero, señaló que, pese a los niveles de captura, una parte del procesamiento no se realiza en el país, lo que reduce las posibilidades de generar empleo industrial en tierra.
También apuntó contra el ingreso de productos textiles importados y la caída del consumo, factores que, según explicó, afectan a los comercios y a las fábricas locales. Como ejemplo de la situación gastronómica, indicó que en un período de 60 días habían cerrado unos 40 locales en Mar del Plata.
El panorama, agregó, se extiende a otros puntos de la costa bonaerense, donde la actividad turística y comercial atraviesa dificultades. Para el dirigente, el problema excede la estacionalidad habitual de esos destinos y refleja una contracción económica que golpea a distintos sectores.
Trabajadores de aplicaciones y nuevas formas de organización
Durante el diálogo también se abordó la situación de quienes trabajan mediante plataformas digitales. Frente al crecimiento de estas actividades, Calamante consideró necesario que el movimiento obrero avance en herramientas de organización y protección para quienes se desempeñan en condiciones de informalidad.
En ese sentido, cuestionó el discurso que presenta a los repartidores y conductores como trabajadores independientes que administran libremente su actividad. Sostuvo que detrás de los algoritmos existen empresas que establecen las condiciones de funcionamiento y que trasladan los riesgos y las responsabilidades a cada trabajador.
La discusión surgió a partir de una experiencia de organización de repartidores en La Plata, que busca avanzar en mecanismos de cobertura, obra social y protección frente a los riesgos de la actividad.
Calamante también advirtió sobre una presión creciente sobre el sector informal: trabajadores registrados que, debido a que sus salarios no alcanzan, recurren a aplicaciones o changas para completar sus ingresos. De esa manera, señaló, la precarización termina extendiéndose a distintos segmentos del mundo laboral.
La unidad del campo popular y el desafío electoral de 2027
Hacia el cierre de la entrevista, el dirigente planteó que la resistencia sindical y social, por sí sola, no alcanza para modificar el rumbo económico. Afirmó que es necesario construir una alternativa política y que la clase trabajadora debe tener un lugar activo en ese proceso.
“La solución gremial viene de la mano sí o sí de la solución política”, expresó. En esa línea, convocó a fortalecer los espacios de debate, organización y participación de los trabajadores en la construcción de un proyecto nacional.
Calamante sostuvo que la unidad debe ser el resultado de una discusión democrática dentro del campo popular. Al referirse a las posibles candidaturas para las elecciones presidenciales de 2027, mencionó que algunos sectores consideran que Axel Kicillof debería encabezar ese proceso, aunque aclaró que existen distintas posiciones y que la definición debe resolverse colectivamente.
Una vez alcanzado un acuerdo, afirmó, será necesario sostener una estrategia común. También remarcó que un eventual gobierno no solo necesitará respaldo en las urnas, sino organización popular y capacidad de movilización para llevar adelante sus decisiones.
Finalmente, vinculó el desafío de la CTA con la necesidad de construir unidad y articulación con otras centrales sindicales y organizaciones sociales. Para Calamante, el objetivo es que el movimiento obrero participe activamente en la elaboración de una alternativa que vuelva a colocar el trabajo, la producción y los derechos sociales en el centro de la agenda pública.















