Granja Tres Arroyos profundiza su crisis: retrocede la producción, pierde proveedores y acumula millonarios incumplimientos
Actualidad Martes 31 de Marzo de 2026
La avícola Granja Tres Arroyos, históricamente líder del sector en el país, atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia. A los problemas financieros que arrastra desde hace meses se suman ahora señales de deterioro productivo que encienden alarmas dentro de toda la cadena.
Según datos del Banco Central de la República Argentina, la compañía registra cerca de 1.200 cheques rechazados por más de $20.100 millones. La situación se agrava al considerar firmas vinculadas: Wade acumula unos $3.500 millones en documentos impagos y Avex otros $2.800 millones. En conjunto, el grupo supera los $26.400 millones en cheques rechazados, reflejo de una fuerte tensión de liquidez.
Sin embargo, el foco de preocupación ya no se limita a lo financiero. En los últimos meses, la empresa habría perdido cerca de 120 productores integrados —una pieza clave en su esquema de abastecimiento—, lo que representaría alrededor del 60% de su red. Muchos de ellos habrían migrado hacia otros frigoríficos en busca de mayor previsibilidad.
Este proceso tuvo un impacto directo en la producción. Fuentes del sector señalan que la faena diaria cayó abruptamente: de unos 700.000 pollos a apenas 200.000 en la actualidad. La contracción evidencia una pérdida de escala significativa para una compañía cuya competitividad depende, en gran medida, del volumen.
El ajuste interno también fue profundo. De acuerdo a relevamientos recientes, la firma redujo su plantel de más de 1.500 empleados a cerca de 700, mediante retiros voluntarios, jubilaciones anticipadas, recortes de horas extras y desvinculaciones selectivas.
No obstante, el escenario actual marca un punto de inflexión. La crisis dejó de concentrarse exclusivamente en la estructura laboral o administrativa y comenzó a impactar de lleno en el corazón productivo del negocio.
En una industria con márgenes estrechos y alta dependencia de la escala, la caída en los niveles de faena no solo afecta la facturación, sino también eleva los costos relativos y compromete la eficiencia del sistema industrial.
En este contexto, analistas del mercado advierten que la situación ya no puede interpretarse únicamente como un problema de liquidez. El interrogante central es si Granja Tres Arroyos logrará sostener la dimensión que la posicionó como líder durante décadas o si deberá encarar una reestructuración más profunda para garantizar su continuidad.














