Diputados repudiaron el vaciamiento del Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas y los despidos de su equipo médico
Actualidad Viernes 9 de Enero de 2026
Desde la Cámara de Diputados rechazaron con dureza la decisión del Gobierno nacional de desarticular el Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas (PNCC) y despedir a los profesionales responsables de su funcionamiento. La diputada nacional Cecilia Moreau advirtió que la medida “constituye una violación gravísima al derecho a la salud de las infancias” y pone en riesgo la vida de miles de bebés en todo el país.
La legisladora cuestionó la eliminación de un programa que resulta clave para unas 4.000 familias por año y recordó que el PNCC fue convertido en ley en 2023, durante su gestión al frente de la Cámara baja, con el acompañamiento casi unánime del cuerpo legislativo. “Hubo solo dos votos en contra: los de Javier Milei y Victoria Villarruel”, señaló en una publicación en redes sociales.
El PNCC fue creado para coordinar a nivel federal la derivación de niños y niñas con cardiopatías congénitas hacia centros de distinta complejidad, garantizando atención oportuna y reduciendo la morbimortalidad infantil. Sin embargo, sin previo aviso, el actual gobierno avanzó con el despido de los siete médicos superespecializados que integraban el equipo técnico del programa.
Según trascendió, los profesionales —Willy Conejeros Parodi, Paula Campana, Carlos Fernando Rosental, Silvina Rosellot, Mariana Fernández, Tomás Schwaller y María Eugenia Olivetti— fueron notificados de manera verbal o mediante un escueto mensaje administrativo que les comunicó la no renovación de sus contratos para 2026. Ante esa situación, el resto del equipo decidió darse por despedido.
“Hoy, desde el Gobierno, avanzan destruyendo lo que ayer no pudieron bloquear desde las bancas, poniendo en serio riesgo la vida de miles de bebés que nacen todos los años con esta patología y necesitan una atención integral para sobrevivir”, sostuvo Moreau.
La diputada también advirtió que la eliminación del equipo médico que coordinaba las derivaciones a nivel nacional dejó sin cobertura efectiva a uno de los sectores más vulnerables de la sociedad. “Se limitó la atención y se expuso a niños y niñas a un daño que puede ser irreversible”, afirmó.
El programa había logrado articular una red de 15 centros categorizados según niveles de complejidad, que permitía evaluar cada caso a través del Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino (SIISA) y derivar rápidamente a los pacientes al establecimiento más adecuado. En patologías de alta complejidad, la intervención en las primeras horas de vida resulta determinante para evitar desenlaces fatales.
Gracias a este esquema, el PNCC realizaba alrededor de 800 cirugías anuales y procesaba más de 6.000 notificaciones por año, además de incorporar el seguimiento de embarazadas y el diagnóstico de cardiopatías fetales. Las cardiopatías congénitas representan la tercera causa de muerte infantil en el país, aunque con atención adecuada la sobrevida alcanza niveles cercanos al 95%, comparables con los de países desarrollados.
En 2023, además, se sancionó la Ley Integral de Atención del Paciente Cardiópata, que garantiza cobertura más allá de los 18 años, aunque aún no fue reglamentada. Para Moreau, el vaciamiento del PNCC contradice el espíritu de esa normativa y desarma una política pública que había demostrado resultados concretos.
Actualmente, tras los despidos, el programa quedó reducido a seis empleados administrativos y al asesoramiento parcial de un directivo del Hospital Garrahan. “A los cardiólogos les dijeron que se presentaran en el Ministerio porque había tareas de telefonista”, relató con asombro Willy Conejeros Parodi, uno de los profesionales desplazados.
Desde el Congreso advirtieron que la desarticulación del PNCC no solo implica un retroceso en materia de salud pública, sino que abre un grave conflicto institucional por el incumplimiento de una ley vigente y por el impacto directo sobre la vida de miles de niños y niñas en todo el país.














