Denuncian que el ajuste en la CNEA busca facilitar la transferencia de tecnología nuclear argentina a Estados Unidos
Política gremial Miércoles 15 de Julio de 2026
Los recientes despidos en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) volvieron a encender la alarma en el sector científico y tecnológico. Una investigación periodística denunció que el vaciamiento del organismo estaría vinculado a una estrategia destinada a transferir conocimientos y desarrollos nucleares argentinos a empresas estadounidenses, en el marco del acercamiento político entre los gobiernos de Javier Milei y Donald Trump.
La polémica se desató luego de que se confirmaran 61 despidos de técnicos y especialistas vinculados a proyectos estratégicos de la CNEA, entre ellos el reactor modular CAREM, considerado uno de los desarrollos tecnológicos más importantes de la industria nuclear argentina.
Alertan sobre la pérdida de conocimiento estratégico
Según la denuncia difundida por El Destape, la combinación de recortes presupuestarios, paralización de proyectos y reducción de personal estaría favoreciendo la migración de profesionales altamente capacitados hacia empresas privadas con intereses en el mercado nuclear estadounidense.
Datos citados por la investigación indican que el presupuesto de la CNEA sufrió una caída real del 42% entre 2023 y 2025, mientras que más de 570 científicos y técnicos dejaron el organismo durante ese período.
La ex presidenta de la CNEA y actual diputada nacional, Adriana Serquis, aseguró que cerca del 40% del personal que trabajaba en el proyecto CAREM abandonó sus funciones o fue desplazado, provocando una pérdida significativa de conocimiento acumulado durante décadas.
El CAREM en el centro de la controversia
El reactor CAREM es un proyecto de reactor nuclear modular de diseño íntegramente argentino, desarrollado con financiamiento estatal y considerado una de las principales apuestas tecnológicas del país.
La investigación sostiene que empresas estadounidenses vinculadas al desarrollo de reactores modulares para abastecer centros de procesamiento de Inteligencia Artificial estarían interesadas en aprovechar conocimientos técnicos generados por el programa argentino.
En ese marco, también se menciona la participación de IMPSA, recientemente adquirida por la firma norteamericana ARC Energy, en acuerdos destinados a proveer componentes para reactores de pequeña escala en Estados Unidos.
Preocupación por información considerada confidencial
Uno de los puntos más sensibles de la denuncia es la posible exposición de documentación técnica vinculada al CAREM.
Según se informó, autoridades del proyecto habrían advertido internamente que gran parte de la información relacionada con el diseño, construcción y mantenimiento del reactor se encuentra protegida bajo estrictos criterios de confidencialidad establecidos por normativa oficial.
Desde los sectores críticos al Gobierno sostienen que la salida masiva de especialistas podría derivar en una transferencia indirecta de ese conocimiento estratégico hacia compañías privadas extranjeras.
Recursos nucleares y minerales bajo la lupa
La investigación también vincula el interés estadounidense con las reservas argentinas de uranio y con el potencial de explotación de minerales estratégicos como litio, cobre y tierras raras.
Estos recursos son considerados claves para la transición energética global, el desarrollo tecnológico y la producción de equipamiento de alta complejidad, sectores donde la competencia internacional se ha intensificado en los últimos años.
Diversas organizaciones sindicales y referentes del ámbito científico advirtieron que la pérdida de capacidades estatales en áreas estratégicas podría afectar la autonomía tecnológica del país y debilitar una política nuclear que históricamente fue considerada una de las más avanzadas de América Latina.
Reclamos por la continuidad del sistema científico
Mientras continúan las protestas de trabajadores y especialistas, los gremios del sector exigen la reincorporación de los despedidos, la reactivación de los proyectos paralizados y una mayor inversión en investigación y desarrollo.
Para los sectores críticos, la discusión excede el plano laboral y se vincula con el futuro de una industria considerada estratégica para la soberanía tecnológica argentina.














