Cristian Jerónimo ratificó el rechazo de la CGT a la reforma laboral y alertó por una escalada del conflicto
Política gremial Sábado 31 de Enero de 2026
El cotitular de la Confederación General del Trabajo (CGT), Cristian Jerónimo, reafirmó el rechazo de la central obrera al proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno nacional y advirtió que, sin instancias reales de diálogo y consensos políticos, la iniciativa difícilmente prospere en el Congreso. Además, alertó que un avance unilateral podría derivar en un escenario de mayor conflictividad social y sindical.
En declaraciones radiales, Jerónimo descartó que el oficialismo cuente con un respaldo automático de las provincias para avanzar con la reforma. “Los gobernadores no están dispuestos a firmar a libro cerrado un proyecto de estas características”, afirmó, y marcó límites claros al intento del Gobierno de construir mayorías parlamentarias sin negociación previa.
El dirigente sindical fue contundente al calificar el contenido de la iniciativa. “Es un proyecto totalmente regresivo, que quita derechos colectivos e individuales y no ofrece soluciones reales para el mundo del trabajo, ni para los trabajadores ni para las pequeñas y medianas empresas”, sostuvo. En ese sentido, cuestionó que el texto no contemple mecanismos concretos para la generación de empleo genuino.
Jerónimo también puso en duda la fortaleza política del Gobierno en el Congreso. Frente a la posibilidad de introducir cambios parciales para facilitar la aprobación, señaló: “No es tan simple como lo plantea el oficialismo. No tienen los números que dicen tener”. Y fue categórico al fijar la postura de la CGT: “Tal como está redactado, este proyecto lo rechazamos de plano”.
Desde una mirada institucional, insistió en la necesidad de abrir canales de negociación. “El Gobierno necesita generar un ámbito de diálogo y consenso, porque si no, esto no va a pasar”, remarcó, vinculando directamente la falta de acuerdos con el estancamiento legislativo de la reforma.
En cuanto a la estrategia de la central obrera, Jerónimo destacó el trabajo político que vienen realizando con mandatarios provinciales y legisladores nacionales. “Estamos hablando con cada gobernador, con cada senador y senadora, generando conciencia sobre el impacto de esta reforma”, explicó. En ese marco, lanzó una advertencia directa de cara al debate en la Cámara alta: “Les pedimos que no dejen sus convicciones en la puerta del Senado a la hora de votar”.
El dirigente no descartó una escalada del conflicto si el Gobierno insiste en avanzar sin consensos. “Si vemos que no hay diálogo ni voluntad de modificar el rumbo, vamos a pasar a otra instancia, que será de mayor conflictividad”, anticipó.
En el plano técnico, Jerónimo cuestionó de manera integral el articulado del proyecto. “No creemos que haya un solo artículo que sea beneficioso para el mundo laboral”, aseguró. Incluso señaló que el rechazo comienza a extenderse más allá del sindicalismo: “Con el correr de los días, distintos sectores se van dando cuenta del carácter regresivo que tiene esta iniciativa”.
Al defender el esquema vigente de relaciones laborales, puso en valor la negociación colectiva como herramienta central. “Los convenios colectivos y la discusión paritaria son estratégicos”, afirmó, y citó experiencias concretas en sectores como el petrolero y el automotriz, donde el diálogo entre partes permitió sostener e incluso generar empleo.
Jerónimo también cuestionó figuras como el banco de horas, por su impacto directo en la vida cotidiana de los trabajadores. “Ningún trabajador está obligado a quedarse más allá de su jornada laboral ni a estar a disposición del empresario para definir cuántas horas debe trabajar”, sostuvo. Desde una perspectiva federal, agregó: “No puede haber trabajadores de primera y de segunda en la Argentina”.
Finalmente, llamó a reforzar la unidad del movimiento obrero frente a este escenario. Si bien reconoció matices y diferencias internas, remarcó que el objetivo común es claro. “Podemos tener distintos niveles de protagonismo, pero el eje es uno solo: defender los derechos colectivos e individuales de los trabajadores”, concluyó, y reafirmó que la CGT trabajará para impedir la aprobación del proyecto en su forma actual o, en su defecto, para eliminar todos los aspectos que considera perjudiciales para el mundo del trabajo.














