Quiebra ARSA, la firma que producía los postres Shimmy de SanCor: 400 despidos y reclamos judiciales
Política gremial Jueves 26 de Febrero de 2026
En medio de la crisis que atraviesa la industria láctea, la Justicia decretó la quiebra de Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA), la empresa que elaboraba los postres, flanes y yogures —entre ellos los tradicionales Shimmy— para SanCor. La medida formalizó el despido de casi 400 trabajadores.
La compañía tenía plantas en Lincoln y en Monte Cristo, donde se concentraba la producción. Con la liquidación, los operarios quedaron desvinculados y comenzaron una serie de presentaciones judiciales para reclamar indemnizaciones, preavisos y salarios adeudados.
Fallo judicial y retiro de maquinaria
La quiebra tramita en el Juzgado Comercial 29 y el magistrado interviniente aprobó en las últimas horas el retiro de maquinarias pertenecientes a terceros que estaban bajo contrato en las plantas de ARSA.
Uno de los casos más relevantes es el de Tetra Pak, que denunció una deuda superior a los 110 mil dólares por el alquiler impago de equipos industriales, entre ellos envasadoras, aplicadoras de tapas y embandejadoras. La firma tenía al menos 12 máquinas operando en las instalaciones de ARSA.
En paralelo, los trabajadores iniciaron pedidos de “Pronto Pago Laboral Colectivo”, una herramienta prevista en la ley concursal para atender créditos salariales con carácter urgente. En las presentaciones judiciales se argumenta que el mecanismo busca “mitigar el estado de vulnerabilidad” en el que quedaron los empleados tras el cierre.
Una crisis que venía desde 2023
ARSA arrastraba dificultades desde 2023, en un contexto marcado por la sobreoferta de productos lácteos, restricciones a las exportaciones y fuertes tensiones en la cadena de pagos. En 2024 había ingresado en concurso de acreedores, pero el proceso fracasó y no prosperaron las versiones de posibles compradores interesados en hacerse cargo de la producción.
En su última etapa, la empresa estaba bajo control de empresarios venezolanos vinculados también a La Suipachense, a través de Marelac S.A. Previamente, la administración había pasado por el Grupo Vicentin.
ARSA contaba con una red logística de 165 distribuidores y abastecía semanalmente a unos 70 mil comercios en todo el país, lo que dimensiona el impacto de su salida del mercado.
Un sector bajo presión
La quiebra se produce en un escenario crítico para la lechería argentina. Otras compañías del sector, como Verónica, enfrentan conflictos salariales y denuncias de vaciamiento en sus plantas de Clason, Suardi y Lehmann, en la provincia de Santa Fe, con alrededor de 700 puestos en riesgo.
La combinación de caída del consumo, exceso de oferta, dificultades financieras y falta de inversores dispuestos a asumir pasivos profundiza el proceso de concentración en la industria. En ese marco, el cierre de ARSA no solo implica la pérdida de 400 empleos directos, sino también un nuevo golpe para una cadena productiva que atraviesa uno de sus momentos más delicados en años.














