La curtiembre Sadesa profundiza su ajuste en Santa Fe y crece el temor por despidos y suspensiones
Política gremial Jueves 5 de Marzo de 2026
La histórica curtiembre Sadesa, vinculada a la familia de Marcos Galperín, atraviesa una de las crisis más profundas de su trayectoria y enfrenta un escenario de fuerte reducción de personal en su planta de Esperanza, provincia de Santa Fe.
La empresa, que en su etapa de mayor expansión llegó a emplear a más de 2.000 trabajadores, cuenta actualmente con alrededor de 400 operarios y administrativos. Según trascendió, busca renovar un Procedimiento Preventivo de Crisis que le permitiría despedir a unos 100 empleados y suspender a otros 200, quienes pasarían a percibir el 50% de sus salarios.
La posibilidad de avanzar con estas medidas generó preocupación entre los trabajadores, que interpretan el ajuste como una maniobra para forzar una rebaja de condiciones laborales. Desde el sector sostienen que incluso los operarios con más de una década de antigüedad perciben ingresos que no alcanzan a cubrir el costo de la canasta básica.
El panorama actual se suma a antecedentes recientes como el cierre de plantas en San Luis y Las Toscas, decisiones que ya habían encendido alertas sobre el rumbo de la compañía.
Cambios económicos y relocalización
Especialistas del sector atribuyen el deterioro de la competitividad a dos factores centrales. Por un lado, las modificaciones en el esquema de exportaciones impulsadas por el Ministerio de Desregulación, que eliminaron la equiparación de retenciones entre el cuero crudo y el cuero procesado. Desde la industria sostienen que la medida favoreció la venta de materia prima sin valor agregado y afectó a las curtiembres locales.
Por otro lado, la firma inició un proceso de relocalización productiva hacia países como Tailandia, Paraguay y Vietnam, en línea con una estrategia de reducción de costos a nivel global.
Fundada por Walter Lebach y consolidada luego bajo la dirección de Ernesto Galperín, Sadesa se convirtió en proveedora de marcas internacionales como Nike y Adidas y en un actor clave del modelo exportador argentino basado en la industrialización del cuero. Durante la pandemia accedió a programas estatales como la Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP) y a distintos beneficios impositivos.
Aunque la familia Galperín diversificó sus inversiones —siendo Sadesa uno de los pilares iniciales del desarrollo de Mercado Libre—, la planta de Esperanza continúa siendo un emblema industrial en la región.
El desenlace del conflicto y la eventual profundización de despidos podrían marcar un punto de inflexión para una de las compañías más representativas del sector curtidor argentino y generar un fuerte impacto social en el centro santafesino.














