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Miércoles 3 de Junio de 2026

La crisis textil se profundiza: la producción cayó más de 30% frente a 2023 y se perdieron más de 22 mil empleos

Política gremial Miércoles 3 de Junio de 2026
La crisis textil se profundiza: la producción cayó más de 30% frente a 2023 y se perdieron más de 22 mil empleos

Un informe de la Fundación Pro Tejer advirtió que la industria textil atraviesa uno de los momentos más críticos de los últimos años. La caída del consumo, el avance de las importaciones y la pérdida de poder adquisitivo siguen golpeando a la producción nacional, mientras crece el cierre de empresas y la destrucción de puestos de trabajo.

La industria textil argentina continúa sumando indicadores negativos y no encuentra señales de recuperación. Los datos correspondientes a marzo reflejan un escenario cada vez más complejo para el sector, que acumula fuertes retrocesos en producción, empleo y actividad industrial, en un contexto marcado por la apertura comercial y el debilitamiento del mercado interno.

De acuerdo con un relevamiento de la Fundación Pro Tejer, la producción textil registró en marzo una caída interanual del 23,3% y se ubicó un 31,3% por debajo de los niveles alcanzados durante 2023. En paralelo, la fabricación de prendas de vestir, cuero y calzado descendió 8,9% respecto del mismo período del año anterior y permanece 19% por debajo de los registros de hace tres años.

La contracción productiva también se refleja en la utilización de la capacidad instalada. Durante marzo, las fábricas textiles operaron apenas al 40,2% de su potencial, más de doce puntos por debajo de los niveles observados en 2023. En promedio, durante el primer trimestre del año, cerca del 70% de la maquinaria industrial permaneció inactiva.

Desde la entidad atribuyen la situación a una combinación de factores que afectan directamente la competitividad de la producción nacional. Entre ellos destacan la caída del consumo por la pérdida de ingresos de los hogares, la precarización laboral, el incremento de los costos de servicios básicos y el crecimiento de la oferta de productos importados en el mercado local.

El fenómeno de las importaciones aparece como uno de los principales desafíos para el sector. Según el informe, entre enero y abril ingresaron al país 107 mil toneladas de productos textiles e indumentaria por un valor de 571 millones de dólares. Aunque el volumen total importado mostró una baja respecto del año pasado, el cambio más significativo se observa en la composición de esas compras: aumentó fuertemente el ingreso de productos terminados mientras disminuyeron las importaciones de insumos y materias primas destinadas a la producción local.

Particularmente llamativo resulta el crecimiento de las importaciones de indumentaria. Durante los primeros cuatro meses del año ingresaron 23.482 toneladas de prendas por un valor de 333 millones de dólares, lo que representa un incremento del 79% en cantidades y del 48% en dólares respecto del mismo período anterior, alcanzando niveles récord.

Paradójicamente, la debilidad de la demanda interna mantiene contenidos los precios del sector. En abril, el rubro prendas de vestir y calzado registró una suba interanual del 12,7%, muy por debajo de la inflación general, que alcanzó el 32,4%. Desde diciembre de 2023, la indumentaria acumuló aumentos del 125,4%, mientras que el nivel general de precios avanzó 221,6%.

El impacto sobre el empleo también es contundente. Los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) muestran que el sector textil, de confecciones, cuero y calzado sufrió la mayor caída porcentual del empleo privado formal entre todas las actividades económicas relevadas. Desde diciembre de 2023 se perdieron 22.156 puestos de trabajo registrados, equivalente a una reducción del 18%.

A la pérdida de empleo se suma el deterioro del entramado productivo. En poco más de dos años desaparecieron 803 establecimientos registrados vinculados a la actividad, una contracción del 13% que golpea especialmente a las empresas dedicadas a la confección de indumentaria, marroquinería y calzado.

Desde Pro Tejer advirtieron que la continuidad de esta tendencia podría generar consecuencias de largo plazo para la industria nacional. "Cuando las máquinas permanecen apagadas durante demasiado tiempo, no solo cae la producción: también se pierden capacidades productivas, empleo calificado, inversiones y redes empresariales cuya reconstrucción demanda años", señalaron desde la entidad.

 

El panorama plantea un escenario de creciente preocupación para uno de los sectores industriales con mayor capacidad de generación de empleo, que hoy enfrenta el desafío de sostener su actividad en medio de una fuerte retracción del mercado interno y una competencia cada vez más intensa de los productos importados.

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