Informe de la UBA advierte una nueva caída del empleo formal y una fuerte pérdida del poder adquisitivo del salario mínimo
Política gremial Lunes 22 de Junio de 2026
El mercado laboral argentino volvió a mostrar señales de debilidad durante el primer trimestre de 2026. Un informe elaborado por especialistas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) reveló que el empleo formal registró una nueva caída en marzo, mientras que el salario mínimo continúa acumulando una profunda pérdida de poder adquisitivo desde fines de 2023.
El estudio fue realizado por el Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL) del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), bajo la coordinación de los economistas Roxana Maurizio y Luis Beccaria, y analiza la evolución reciente del trabajo registrado y los ingresos de los trabajadores.
Según el relevamiento, durante marzo se perdieron alrededor de 11.000 puestos de trabajo asalariado formal, revirtiendo parcialmente la recuperación observada en febrero. En el sector privado registrado, la reducción fue del 0,1% respecto al mes anterior.
Los investigadores señalaron que la cantidad de trabajadores registrados en empresas privadas continúa por debajo de los niveles existentes al comienzo de la actual administración nacional. Desde noviembre de 2023, el empleo formal privado acumula una disminución de aproximadamente 217.000 puestos de trabajo.
La comparación histórica también refleja un escenario de estancamiento. De acuerdo con el informe, la cantidad actual de trabajadores formales se encuentra en niveles similares a los observados a mediados de 2022, lo que evidencia la dificultad de la economía para generar empleo de calidad de manera sostenida.
El análisis por tamaño de empresa muestra comportamientos diferenciados. Mientras las pequeñas compañías continúan ajustando sus plantillas laborales, las grandes empresas lograron incrementar la cantidad de trabajadores. En tanto, las firmas medianas exhibieron una evolución prácticamente estable.
Por sectores de actividad, la industria manufacturera y el comercio siguen siendo los rubros más afectados por la destrucción de empleo registrada durante los últimos meses. En contraste, la minería evidenció una recuperación parcial tras un prolongado período de contracción, aunque todavía no logra revertir completamente las pérdidas acumuladas en términos interanuales.
La construcción, por su parte, mostró una relativa estabilidad. Luego de algunas mejoras registradas entre fines de 2025 y comienzos de 2026, el empleo del sector permaneció sin variaciones significativas durante febrero y marzo.
El informe también destaca diferencias en la evolución laboral según género. Durante gran parte de 2025 y en los primeros meses de este año, el empleo femenino mostró un comportamiento algo más favorable que el masculino. En abril, mientras el empleo de los hombres registró una leve baja, el de las mujeres experimentó una pequeña expansión.
Sin embargo, uno de los datos más preocupantes surge del análisis del salario mínimo, vital y móvil. Los especialistas calcularon que entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 el poder adquisitivo de este ingreso cayó cerca de un 40%, producto de una combinación de alta inflación y actualizaciones salariales insuficientes.
La mayor pérdida se concentró en los primeros meses posteriores al cambio de gobierno, cuando la aceleración inflacionaria erosionó rápidamente la capacidad de compra de los trabajadores. Aunque posteriormente hubo períodos de cierta recuperación, los incrementos no alcanzaron para recomponer completamente el deterioro acumulado.
Como resultado, el salario mínimo actual se encuentra entre los niveles más bajos de las últimas décadas. Según el trabajo académico, incluso se ubica por debajo de los valores registrados antes de la crisis económica de 2001 y representa apenas una tercera parte del poder adquisitivo alcanzado durante su máximo histórico en 2011.
Los autores concluyen que la combinación de menor empleo registrado y pérdida de ingresos reales continúa afectando las condiciones laborales de amplios sectores de trabajadores, consolidando un escenario de creciente fragilidad en el mercado de trabajo argentino.














