El sector pesquero advierte por la crisis del trabajo en tierra: “Cada vez se achica más la producción”
Política gremial Lunes 5 de Octubre de 2026
La actividad pesquera en Mar del Plata atraviesa una recuperación parcial luego de varios meses de baja producción, pero desde el Sindicato Obrero de la Industria del Pescado (SOIP) advierten que el repunte no alcanza para revertir una crisis que viene afectando desde hace tiempo al trabajo en tierra.
La secretaria general del gremio, Cristina Ledesma, sostuvo que la producción destinada a las plantas marplatenses se redujo progresivamente y que cada vez existe una mayor dependencia de períodos puntuales de actividad.
“El trabajo y la producción en tierra cada vez se va reduciendo más”, señaló la dirigente al analizar la situación del sector.
El regreso de embarcaciones que participaron de la zafra de langostino en el sur generó un incremento momentáneo de la actividad, pero desde el sindicato remarcan que se trata de una recuperación acotada y que no garantiza continuidad laboral durante todo el año.
Trabajadores que sobreviven con la garantía horaria
Uno de los principales mecanismos que permite sostener ingresos durante los períodos de baja producción es la garantía horaria prevista en el convenio colectivo.
Ante la falta de trabajo, numerosos trabajadores deben atravesar extensos períodos con ingresos reducidos y recurrir a mecanismos de asistencia para poder sostener sus hogares.
Desde el SOIP señalaron que el sindicato también distribuye bolsones de mercadería provenientes de la Provincia de Buenos Aires entre los trabajadores que atraviesan estas situaciones.
Ledesma remarcó, sin embargo, que esa asistencia representa apenas un paliativo y no constituye una solución estructural para la pérdida de actividad.
Rechazo a modificar el convenio
En paralelo, el gremio comenzó las negociaciones paritarias con las empresas del sector. El primer encuentro fue calificado por Ledesma como “duro y complicado”, especialmente por la aparición de propuestas destinadas a modificar aspectos centrales del convenio colectivo.
Uno de los puntos que generó mayor rechazo sindical es la posibilidad de eliminar o modificar el artículo del Convenio 161/75 que establece la garantía horaria.
Para el SOIP, esa cláusula constituye una herramienta fundamental para proteger los ingresos de los trabajadores durante los períodos en los que disminuye la producción.
En el caso de los fileteros, la normativa establece una garantía equivalente a 3.220 kilos mensuales, mientras que el convenio anexo correspondiente a pequeñas y medianas empresas contempla una garantía vinculada al Salario Mínimo, Vital y Móvil.
Ledesma fue contundente al anticipar la posición del sindicato: “No queremos que se toque ni un punto del convenio”.
La dirigente advirtió además que cualquier intento de modificar esas condiciones podría desencadenar una fuerte disputa entre el gremio y las empresas.
Una actividad cada vez más dependiente de las zafras
Desde el SOIP observan con preocupación la transformación del esquema productivo de la pesca marplatense. Una de las principales señales de alarma es la creciente dependencia de determinadas temporadas.
Ledesma planteó que incluso la actividad vinculada a la merluza fresca comienza a adquirir características de una zafra, mientras que el langostino genera un impacto limitado sobre el empleo en tierra marplatense debido a que buena parte de la flota se traslada hacia el sur durante la temporada.
El calamar tampoco logra compensar de manera suficiente esa pérdida de actividad en las plantas locales.
El resultado es una mayor inestabilidad para quienes trabajan en el procesamiento y fileteado de pescado, con períodos prolongados de baja producción que dificultan la posibilidad de alcanzar ingresos suficientes durante todo el año.
“El trabajador aguanta hasta que un día explota”
La situación genera un escenario complejo para los trabajadores de la actividad. Según describió Ledesma, muchos continúan vinculados al sector porque tampoco encuentran alternativas laborales en otros rubros.
La dirigente sintetizó la situación con una advertencia: “El trabajador aguanta, aguanta, hasta que un día explota”.
En ese contexto, el SOIP reclama sostener las condiciones establecidas en el convenio colectivo y avanzar en la discusión salarial, mientras rechaza que la crisis productiva sea utilizada como argumento para recortar derechos laborales.
La disputa por la garantía horaria se convierte así en uno de los principales puntos de la negociación paritaria. Para el sindicato, preservar esa herramienta resulta indispensable para evitar que la caída de la producción termine trasladándose directamente a los ingresos de los trabajadores.
Mientras tanto, la recuperación puntual provocada por el regreso de parte de la flota no modifica el diagnóstico de fondo: el trabajo en tierra se reduce, la producción se concentra en determinados períodos y los trabajadores quedan cada vez más expuestos a la falta de continuidad laboral.















